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{P} ¡Hey, se te cayó la... ¿Peluca?!

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{P} ¡Hey, se te cayó la... ¿Peluca?!

Mensaje por Marceline el Dom Ago 31, 2014 1:08 am

¡Finalmente, Glass City! Hogar del que afirman que la música es lo más despampanante y sensacional del mundo, donde las voces de hermosas señoritas y el zapateo de hombres guapos se escucha por todo el mar y los cinco continentes… Un segundo, ¿Era al revés? ¿No que había todo tipo de culturas aquí? ¡Qué racista suena que los hombres no usen mallas de ballet y las chicas no canten grueso! A Marceline no le gustó eso.

En fin, había conseguido salir ilesa del aeropuerto con sus enormes maletas, no parecía haber perdido ningún zapato y todo su desordenado cabello estaba en su lugar, un alivio conociendo la cantidad industrial de gente que estaba repartida por ahí. Su banda todavía no se había incorporado con ella allí, como habían planeado para cuando organizaron el viaje hasta Glass City que parecía ser el único lugar donde no tenían suficientes fanáticos en Internet, ¿Qué onda con estos desactualizados? Y decían llamarse un hogar para la música, ¡Qué insulto que no sepan de Marceline and the Scream Queens! Pero eso iba a cambiar, ahora que estaba aquí para saludar a los fanáticos que solían escribirle desde esta ciudad de la cual ahora su humanidad inmortal flotaba, ¡Y se ve tan tecnológico, pero con tanta gente!

- Y hace un calor del demonio… – pensó en voz alta, interrumpiendo a sus quejas internas. Se pasó una mano por la frente y siguió avanzando, arrastrando sus pesadas maletas. A veces odiaba tener tanta ropa, pero luego recordaba que nunca debía ponerse el mismo sostén para algún concierto.

El sol era irritante, pero ella ya se había puesto su delicioso protector solar aroma a duraznos y muertos vivientes y se había camuflado con una piel pálida como el resto de la gente, lo que solía ayudarla a que los rayos ultravioleta no fueran tan irritantes a su piel, ¡Ya verán cómo se las arregla en la playa! No había ido a una desde hace al menos unos 126 años, añoraba salir en bikini a chocar con las olas y quemarse la espalda como una estúpida. Suspiró con tan vagos recuerdos y se detuvo para sentarse y pedir algo para beber, cosa que no consiguió en ese lugar poblado de gente, no de puestos de comida rápida.

Puso la barbilla sobre su mano y movió las piernas a modo de puchero, tenía calor, las mallas se le pegaban demasiado al cuerpo a punto de creer que le dejarían marca, traía las maletas por su cuenta, y estaba sola, ¡Y ni un maldito refresco cerca! No tenía ni 48 horas en Glass City,¡ Y ya la odiaba! Si tan sólo su banda estuviera aquí para pasar el rato, incluso Guy sería mucho más divertido y eso que es de pocas palabras.

Decidió entonces pasar el tiempo robándole las cosas rojas a la gente para comerlas y luego devolverlas cuando no mirasen, así pasó cuando consiguió un moño rojo de una niña de unos 6 años, la cartera de una mujer gorda, el sombrero del cartero y hasta unos aretes de una jovencita peliverde al transformarse en murciélago y volver a su puesto, donde las maletas se quedaban allí casi igual a la espada en la piedra. Al rato vio unos provocativos lentes rojos que se posaban en la bonita cara de una rubia de buen estilo para vestir, y sin pedir permiso ni nada, se deslizó entre sus cabellos como murciélago a para empezar a absorber el color rojo de esos lentes.
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Porque yo también puedo lucir fabulosa con el look ajustado y mallas como Louisse >:C es la versión que flota (?)
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Re: {P} ¡Hey, se te cayó la... ¿Peluca?!

Mensaje por Invitado el Dom Ago 31, 2014 3:05 am

"No deberías salir hoy le dijo Aria, te morirás de calor le dijo... c-creo que al final hubiese sido muy buena idea el hacerle caso, ¡Oh Kami-sama! ¿¡acaso disfrutas de nuestro pesar!?" alardeaba con dramatismo en sus pensamientos. Cuanto se arrepentía de no haberle hecho caso a Aria, pero... hoy salía a la venta un juego que hace mucho esperaba, y no solo él, centenares de personas más, no quería ni imaginarse lo horrible que sería el que se vendieran todos y tener que esperar más tiempo aun por este... por lo que... era el juego o el no morir de calor... y, no fue muy difícil el hacer aquella elección, el juego ganó obviamente, y por mucho, después de todo... ¡Los juegos son amor, los juegos son vida!... o eso pensaba... — Oh Louis, por razones así es que sigues virgen... — Se dijo con suavidad, suspirando pesadamente. Algún día sería un ser normal, algún día... peeero, por el momento podía seguir siendo aquel travesti amante de los juegos que era, después de todo aquel "algún día" se veía muuuy lejano y tenía un bello juego nuevo. Ante aquello sonrío feliz de la vida, abrazando la bolsa donde tenía este, un nuevo bebé llegaría a la familia, y no había mejor manera de festejarlo que el llegar pronto a casa a trasnochar jugando.

Con pasos algo apresurados por la ansiedad bajo las escaleras para llegar al metro, el que de manera no muy sorprendente, yacía repleto de personas, ugh... en momentos como estos era cuando extrañaba Londres y la facilidad que tenía a la hora de moverse por la ciudad gracias a su chófer... ... esperen un momento, ¡Eso sonó tan niñita consentida! ¡Deshonor! ¡Deshonor para toda su familia! ¡Él era un macho, digo, una dama respetable! No debía ni pensar esas cosas... bueno, ya se eximiría de su pecado jugando, solo era cosa de tener paciencia.
Luego de algunos pocos segundos — Que para él resultaron parecer horas — bostezó, ¿cuándo más podría tardar ese maldito metro? ¡Y para colmo el calor seguía atormentando su espera! y no hacía falta decir que la enorme multitud de su entorno no ayudaba mucho, ni eso ni su vestimenta, su amado corsé se había vuelto una tortura calurosa...

Ya algo harto de la espera saco su móvil, accediendo a las páginas que solía frecuentar para mantenerse al tanto de lo que ocurría con sus series favoritas y todo eso, refunfuñando en su interior por la lentitud de esta debido a su tonta conexión móvil, pero al poco rato aquello se volvió obsoleto, pues,  por el reflejo de su móvil fue cuando logro notar cierto elemento extraño cerca de si, muy cerca de si... sin pensarlo mucho se alejó de manera estrepitosa y nerviosa de aquella cosa, provocando que la extensa coleta de su peluca terminara sobre... aquel ¿murciélago? por el saltó y el donde se encontraba... ¿qué hacía un animal cómo ese ahí?¿Acaso era un all-mate? quizá solo era su imaginación, pero, no... no estaba tan jodido de la mente, aun, además ahora tenía otra cosa más importante en la que pensar... ¡La peluca Louisse, la peluca! Tomo la coleta de su peluca para dar un fuerte jalón y así quitársela de encima, peeeeero, cómo la mala suerte corre por sus venas, un pequeño bonus vino con la liberación de su peluca... por jalar tan fuerte y apresuradamente esta terminó perdiendo el equilibrio y chocando con una de las muchas personas que le rodeaban y así terminar en el piso — Auch... ¡¿Porque la vida tiene que ser taaan mala conmigo!? — Comentó en un arranque infantil, sobando donde se golpeó para caer en cuenta que no fue solo un golpe... su peluca estaba en el suelo junto a él... ¿cómo?... quizá por el jalón se la había soltado un poco... y... con el coque se terminó por caer...
Y ahora... lo único que atinó a hacer fue a recoger su peluca y a voltear hacia aquella cosa murciélago o lo que fuese con mirada acusadora — ¡T-tú! ¡Si mi bebé se ensució... j-juro que te envió a control de animales! — Excelente Louis, que gran manera de defenderte de algo que ni siquiera sabes que es... ugh... a donde vamos a paraar~
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Re: {P} ¡Hey, se te cayó la... ¿Peluca?!

Mensaje por Marceline el Lun Sep 01, 2014 10:18 pm

Ser una ladrona de colores era una tarea muy difícil, más cuando llegabas a la parte en la que te descubrían y te metías en problemas. La señorita, dueña de los lentes (que ahora habían terminado blancos justo a la mitad), se dio cuenta de la presencia del escurridizo murciélago roba-colores, y decidió actuar tan sifrinamente posible para no tocarlo, usando su cabello como medio de defensa. Marceline se había quedado atrapada entre las hermosas hebras doradas de la muchachita, y sin saber en qué momento había llegado a un nuevo nivel de súperfuerza, ella había terminado en el piso, con una peluca ocultando su pequeño ser de murciélago.

Ni cuenta se había dado que era una peluca hasta que se asomó por algunos mechones y vio los hermosos zapatos que tenía la muchacha, asomándose por completo, vio algo extraño, peculiar, ridículo… tantas y tantas palabras con qué identificarlo. La muchacha de un gusto exquisito para la moda tenía el cabello oscuro, corto, y ahora que lo pensaba, rostro de muchachito. Por un momento pensó “¿Sería su gemelo malvado?” y fue a dar una vuelta con los ojos (enredando más la peluca, por cierto) por si tenía a la muchacha cerca, y la realidad terminó por convencerla de su segunda sospecha: En efecto, era un travestido… un muy adorable, y con excelente gusto para vestir de travestido.

Una vuelta y caer de cara la piso hubiera sido suficiente para hacer enojar a cualquier murciélago, pero como era Marceilne Abaader, la despampanante estrella, aquello le había causado gracia, haya sido su torpeza o no. Se giró a ver al dramaturgo de peluca rubia, y sin poder contener la risa, soltó varias risotadas que parecían no llamar la atención de nadie a su alrededor.

- Como lo hagas, mis abogados tendrán una adorable charla contigo, aspirante a Ken – respondió, cruzándose de brazos y dedicándole una sonrisa a medio lado acolmillada.

Como si fuese acto de magia, el pequeño murciélago había desaparecido, y Marceline había vuelto a ser la de antes, pero estaba detrás del muchacho de vestido. Había colado sus brazos por debajo de los de él y lo levantó con suma facilidad. Qué suerte que era tan flacucho, debía de pesar unos… ¿40, 50 kilogramos? Tampoco para que sufriera de anorexia, Marceline. Una vez arriba, la muchacha le quitó la peluca de las manos y se la puso encima, arreglándole cualquier mechoncito oscuro que se le escapara, y le tomó los lentes para soplar sobre ellos y limpiarlos. Antes de entregárselos, acabó robándose el color rojo que le quedaba, y volvió a colocárselos al, ahora, rubio muchacho.

- Estos lentes blancos no van con tu piel, ¡Y esa peluca, qué divina! ¿Dónde la compraste? ¿Es muy cara? Y no puedo con tu ropa. Para ser un hombre tienes unos hermosos gustos en vestidos y botas – dijo con entusiasmo, sonriéndole con sus dos colmillos más largos y afilados fuera – Y no te preocupes, querido. Tu secreto está a salvo conmigo. Ya me aseguré que los demás no vieran nuestra pequeña escena – le dedicó un guiño coqueto, propio de ella, ofreciéndole una mano amistosa.

- Puedes llamarme Marceline~
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Re: {P} ¡Hey, se te cayó la... ¿Peluca?!

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 13, 2014 2:38 am

Al oír las nada disimuladas risotadas del extraño murciélago que le había hecho caer su rostro se enrojeció de la pena, sentía deshonor, deshonor para toda su familia, y también para su vaca... no... espera... no tiene una vaca, pero, si la tuviera esta también se sentiría deshonrada...
Esperen un momento... ¡Esa cosa se rió! ¡¡Los murciélagos no se reían en el mundo real!! No... debió solo ser su imaginación paranoica ante tan vergonzosa situación... debió, más, como si de un momento a otro hubiese entrado en algún anime de los que tanto gustaba aquel ser habló como pan de cada día... pero, no era un anime... porque si lo fuese ¿dónde están las lolis? él quiere sus lolis abrazables.

¿Aspirante a Ken?... ¡Y-yo no soy tal cosa! — Respondió luego de aquella crisis existencial, más cuando fue a fijar nuevamente su vista en aquel ser este ya no estaba — ¿Eh?... — Dudó fuertemente de su salud mental al ver que de un momento a otro ya no estaba, pero, nuevamente una revelación le quito las dudas... él no era el loco, la ciudad sí, o al menos lo que había en ella...
Se quedó mirando anonadado a la chica que de la nada le tomó en brazos, cerrando sus ojos cuando acerco sus manos con su peluca para colocarla sobre sus azabaches y rizados cabellos reales, arreglándola para que cumpliera correctamente su función ¿Que estaba ocurriendo?... no tenía la menor idea, pero, se sentía cómo una bishoujo y eso le agradaba bastante. Se dejó quitar los lentes y una vez estos volvieron a si se los arreglo, aun mirándole con sorpresa y confusión por todo lo ocurrido, estaba impaktado.

¿E-eh?... ¡A-Ah! pues... la compré por internet, me costó bastante... p-pero no me arrepiento de nada, y... e-esto... ¡Gracias! Creo... — Respondió, volviendo recién a tomar en cuenta que estaba en el mundo real — Esto... gracias por ello... pero... no es necesario que lo ocultes, nadie se dio cuenta de que de un momento a otro un murciélago se volvió una chica atractiva, así que... dudo que noten que soy un trap — Rió nervioso, rascando su nuca — Yo... soy Louis, o Louisse... es un gusto, Marceline ~ — Sonrió, era una chica agradable... sumamente extraña y causaba dudas existenciales en sí... pero... agradable al fin y al cabo, y eso, era lo importante.

Disculpa Marceline~... ¿p-podrías bajarme? Lastimas mi orgullo de macho masculino con falda~ — Bromeó.
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Re: {P} ¡Hey, se te cayó la... ¿Peluca?!

Mensaje por Marceline el Lun Sep 15, 2014 1:47 am

- Creéme, creo que la gente se sentía más interesada en ver que a una niña bonita como tu se le han visto las bragas por una torpe caída que verme pasar de una cosa peluda a una melena incontrolable - reafirmó, sintiendo cierta ternura al ver el nerviosismo del chico con vestido que se le hizo imposible el no estirarle una de sus paliduchas mejillas - El gusto es todo mío, Lolita~ - como había pedido el macho con falda, le bajó hasta depositarlo elegantemente sobre el suelo, de modo que su falda volara por un segundo. Digno para toda una "señorita".

Flotó una vez más para desplazarse y estar frente a su nuevo compañero, Louisse, y cayó en cuenta de que al parecer había interrumpido una muy seria revisión de su móvil y ¡Oh! ¿Qué es eso que tenía cerca? ¿Un juego de video? Marceline no dijo nada y los levantó, ofreciéndolos a Luoisse con toda la cortesía del mundo, para luego volver a irrumpir en lo que quedaba del espacio personal del travestido para acariciar suavemente su peluca y enroscar unos mechones entre sus dedos, su voz parecía quebrarse en un ronroneo de gato.

- ¿Me dejarías peinarla alguna vez? Es que es tan suaaaave... ¿El cabello debajo de la peluca es igual? Podría dormir en ella, es mucho más cómodo que la cama de mi hotel - dijo, rompiendo el breve silencio entre los dos mientras el resto de las personas pasaban de ellos como si no existían - ¡Ay, verdad que dejé la maleta descuidada! Acompáñame, cariño, ¿Puedes? - se giró a Luoisse, haciéndole unas pestañitas y, como si le hubiera respondido afirmativamente, se lo llevó tirándole de la mano hasta donde estaba su enorme equipaje de color negro y unas franjas blancas que antes debían haber sido rojas, pero Marceline tenía demasiada hambre por el largo viaje así que decidió darles un nuevo estilo.

Lo invitó a sentarse a su lado mientras se recostaba del maletín, era tan grande como Marceline cuando estaba sentada, podía abrazarlo con brazos y piernas sin ningún tipo de problemas, actuando como un enorme cojín (también, más cómodo que la cama de su hotel). Se le quedó mirando con una radiante sonrisa en lo que parecían ser largos segundos, y cuando hubo pasado menos de dos, volvió a hablar:

- ¿Qué te trae por aquí, Lolita? ¿Eres alguna especie de Drama Queen en desarrollo o vienes pensando sobre tus planes frustrados sobre la vida? - soltó de repente, como si por un momento hubiera sabido leerle la mente - Porque si es así, sé como desahogar las penas de una forma divertida - se apegó a Louisse e hizo un movimiento circular con su hombro y subió y bajó las cejas, con una miradita que le dejara bien claro el tipo de mensaje al que se refería.
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Re: {P} ¡Hey, se te cayó la... ¿Peluca?!

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