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Refugio de la realidad

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Refugio de la realidad

Mensaje por Cyril Dankworth el Dom Sep 21, 2014 10:45 pm

La ansiedad se apoderaba graciosamente del pelinaranjo, quien ya había recibido confirmación por parte de Charles, chofer que Mine había asegurado ser de confianza, al día siguiente Cyril debía ver en el barrio residencial a quien había conocido accidentalmente. ¿Coincidencias de la vida, destino? Fuese lo que sea que ocurrió, Cyril estaba convencido que era una señal.

Tomó cada una de las precauciones que pudo para así, no tener que complicar a la rizada acompañante, pues el pelinaranjo comprendía lo importante que era para su compañera el no ser advertida en compañía de él, aún no sabía bien, pero le había quedado claro. Además, no sería él quien propiciara un desencuentro o contrariedad a tan efervescente amistad, que entre galletas, café y pasteles había nacido una muy tranquila mañana.

Cyril sabía que debía ser puntual y preocupado, por eso durmió temprano después de calcular un poco su aún denominada fortuna, ya no era lo que le habían dejado, pero servía para vivir y buscar dónde hacerlo. Estaba confiado en su talento y que así, aunque en la calle fuese, financiaría con su música su nueva vida. Por fin había dejado de huir.

En su pecho aterrizaban incontables golpes de emociones variadas, como una canción muda que le hacía sólo sentir. Él sin más que un tiempo en Glass City había decidido quedarse, ya era tiempo. Pero, ¿Realmente lo estaba haciendo del todo bien? Evidentemente no se preocuparía de eso ahora.

Luego de elegir cuidadosamente sus atuendos que no fuesen llamativos como de costumbre, salió casi con un suspiro de merienda, se apresuró a abordar un taxi que previamente había solicitado y le pidió al chofer dejarlo donde la nota que había escrito después del mensaje de Charles decía.

Llegó con algunos minutos de antelación, lo que le dio un tiempo para admirar el lugar, algunos edificios se alzaban imponentes frente a él con la elegancia que sólo un barrio así de acomodado podía ostentar. Por primera vez en toda la mañana, Cyril sintió el nerviosismo del gran paso que daba en su vida de nómada patiperro.

Se colocó los audífonos, prendió su reproductor de música y comenzó a balancearse en sus talones con las manos en los bolsillos y sus ojos perdidos en la celeste mañana que se presentaba. Sólo tenía que esperar.
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Re: Refugio de la realidad

Mensaje por Mine Sagan el Sáb Sep 23, 2017 12:23 am

Nada estaba saliendo según lo planeado. Después de que su mayordomo contactó con Cyril para acordar un punto de encuentro dentro de la zona residencial, Émile Sagan se presentó inesperadamente en la mansión. Se suponía que se encontraba en la ópera junto a su esposa, misma razón por la cual Mine decidió reunirse con el músico en esas horas. «Esto es malo. ¿Debería cancelar?» Pensó al encontrarse con su padre en la entrada, ya vestida y lista para partir.

¿Dónde vas? — Quiso saber el estricto hombre mientras aflojaba su impecable corbata. Su mujer se encontraba justo detrás de él con una actitud pasiva y en permanente silencio.
Ensayaré con Edgar en el sello. Es parte del programa — mintió improvisadamente para justificar su salida, esperando que una solicitud de Merveilles fuera suficiente para dejarla ir.
Últimamente te la pasas en el sello — comentó Émile, tan severo como siempre. El imponente sonido de su voz conseguía alterar los nervios de Mine, quien le escuchaba con la espalda recta y las manos juntas, sosteniéndose la una a la otra. — ¿Acaso no puedes cumplir tus obligaciones en este espacio? Poseemos los recursos suficientes para que puedas ensayar acá.
Claro que no, padre. Ya no soy una niña, debo operar como una profesional. Si el sello requiere mi presencia en sus instalaciones no estaría bien negarse, ¿no cree? — Mine intentaba sonar tranquila y firme. De verdad que lo intentaba. Émile suspiró. Su esposa no dejaba de observar la escena sin emitir comentario alguno. Como siempre, parecía que su hija ni siquiera había reparado en su presencia.
Naturalmente, soy consciente de ello. Sin embargo, me preocupa que pases mucho tiempo fuera. Edgar LeBeau es un hombre de confianza pero desconozco si sus juntas serán tan dignas como la suya. No quiero que te relaciones con músicos de baja categoría, ¿entiendes?

Mine supo de inmediato hacia dónde apuntaban las preocupaciones de su padre. Durante el último tiempo Merveilles había sido centro de polémicas y alarmantes noticias. Para bien o para mal, Émile era especialmente aprehensivo con esos temas. «No quieres que desprestigie a nuestra familia. Lo sé.»

No se preocupe, padre. Créame que estoy siguiendo sus enseñanzas al pie de la letra — acabó por decir, acompañándose de una radiante sonrisa. En ocasiones como ésta mentir era la especialidad de Mine Sagan, y cuando eso sucedía su madre solía fulminarla con la mirada, completamente inmune a su cinismo.

Así, al cabo de unos minutos de conversación el hombre la dejó partir.

Charles le estaba esperando en la entrada de la mansión, sonriéndole desde el lujoso vehículo que solía usar para transportarla. Una vez reunidos Mine le puso al corriente de lo sucedido, situación que no sorprendió al viejo y sabio mayordomo, quien ya había preparado un elaborado disfraz para ella. De ese modo ocultaría su presencia del barrio residencial. Habiendo acordado todos los detalles de la operación, la joven heredera ingresó al auto y esperó a que estuvieran a una distancia prudente de la mansión Sagan antes de bajar la cortinilla de cada una de las ventanas. Después de cerrar el compartimento del asiento trasero y quedar completamente oculta de la vista de cualquiera comenzó a cambiarse de ropa. Por supuesto, esto no fue lo único que modificó de su apariencia: se maquilló diferente, retiró los piercings de sus orejas y con dificultad ocultó sus frondosos rizos en una peluca lacia de color castaño.

Dieron algunas vueltas innecesarias por el barrio hasta que Mine estuvo lista, por lo que el joven vocalista llevaba más de media hora de espera. Charles detuvo el vehículo justo al frente suyo y se retiró apenas Mine descendió, con la promesa de contactarse vía localizador en caso de surgir una emergencia.

¡Perdón por la tardanza! — Exclamó la muchacha apenas llegó junto a Cyril, luciendo su disfraz con total naturalidad. — Ocurrieron algunos inconvenientes en el camino...

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