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Ian Lisward

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Ian Lisward

Mensaje por Ian Lisward el Dom Ene 24, 2016 11:44 pm


Ian Lisward
Mas sobre mi...

Gustos
 Su trabajo actual.
 Mike.
 El cigarrillo.
 La comida en general, aunque disfruta especialmente de los postres.
 La ropa holgada.
 Los animales.
 El piano.
 Los días de lluvia.
 La soledad en ocasiones.
 Dormir.
 Escuchar melodías ya sea de piano, violín, etc.
 El alcohol.

Disgustos
 Su antigua profesión.
 Mike.
 Su persona.
 Sus cicatrices.
 Recordar las malas decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.
 Que le obligen a hacer algo que, a todas luces, no quiere hacer.
 Cualquier cosa que pueda romper la tranquilidad en su vida.
 Mike.

Otros Datos
 No sabe mentir.
 Siente un gran afecto por la mujer e hija de Mike.
 Hay un 70% de posibilidades de que desarrolle Esquizofrenia paranoide debido a que su madre la padecía.
 Toca el piano, aunque esto entra en la categoría de hobbie.
 Sufre de insomnio y pesadillas con regularidad.
 Pasa una gran cantidad de tiempo cubriendo con maquillaje aquellas cicatrices que no logra ocultar con su ropa.
 Si no puede manejar una situación los nervios terminan ganándole inevitablemente y se vuelve alguien torpe.
 Es lo suficientemente celoso como para que su pareja sepa QUÉ cosas no debe hacer frente a él(?).
 A pesar de todo amó y ama a su madre.
 Le agradan todos los animales.
 Siente la necesidad de llorar cada vez que piensa siquiera en chicos que actualmente pasan por la situación que él atravesó tiempo atrás.., también cuando ve a algún animal abandonado o herido por las calles(?).
 Es increíblemente fácil hacerle llorar si eres su pareja o su crush (?).
 Un porcentaje de su dinero es donado a orfanatos para la seguridad y comodidad de los niños.
 Es en realidad una persona muy ordenada.
 A veces, una que otra persona suele reconocerle por el trabajo que desempeñó antes de convertirse en modelo, entonces recibe llamadas con propuestas. En la gran mayoría de los casos, su teléfono no sobrevive(?).
 Le gusta nadar.
 Ama las orejas de los caballos y los caballos pero teme montarlos(?)
 Fuma con demasiada frecuencia, sobre todo cuando se encuentra nervioso.
 Bebe alcohol regularmente.
 En realidad, Mike y su familia consideran a Ian como parte de ella. Y él le considera como un hermano menor. Uno al cual sobreprotege exageradamente.

Físico Ocupado: Mikaze Ai — Uta No Prince-Sama.
Nacionalidad: Inglés
Edad: 20
Modelo/Ciudadano
Orientación Sexual: Homosexual
Físico
Mide 1,60cm con su cabello de un peculiar color cyan, largo hasta un poco más bajo los hombros aunque usualmente lo lleva recogido de un lado, dejando el resto caer sobre su hombro, también le gusta atarlo en una cola alta o en su defecto simplemente dejarlo caer suelto; Al llevarlo recogido de un lado, parte del mismo cubre la mitad de su frente llegando a rozar su ojo derecho pero esto lejos de molestarle parece agradarle. Sus ojos coinciden con el color de su cabello, lo que le hace llamar un poco más la atención, cosa que en su profesión es más que bienvenida. Labios delgados pero lo suficientemente generosos, bajo una pequeña nariz perfilada y acompañada por ojos grandes y cejas definidas; Sus rasgos son quizá más femeninos de lo que le hubiera gustado que fueran pero ya que es ese rostro afeminado lo que le da de comer, no suele quejarse en voz alta sobre ello.
 Su tez es blanca, sin llegar a lo pálido, suave, aunque en su opinión, arruinada con una gran cantidad de cicatrices en gran parte de su cuerpo, pequeñas, medianas y la más grande de éstas se encuentra trazada en una línea horizontal a través de su cuello, están generalmente ocultas ya sea con maquillaje, cuando se encuentra trabajando, o con ropa cuando simplemente no se siente cómodo dejando que los demás las vean; Solo aquellas personas lo suficientemente cercanas y queridas por él suelen tener la oportunidad de verlo sin necesidad de que oculte las marcas sobre su piel.
  Las personas pensarían que, debido a que es un hombre los rasgos más femeninos que puede tener son su complexión delgada, estatura pequeña y los rasgos de su rostro, sin embargo, sus manos también son pequeñas y suaves, por lo que a pesar de su sexo, puede ser fácilmente confundido con una chica de no ser por su forma de vestir. Casi nunca se le ve portando una misma vestimenta, ya que gracias a su profesión su armario consta de una gran cantidad de prendas de ropa y zapatos, cabe mencionar.

Personalidad
Podemos partir con el hecho de que, debido a las situaciones con las cuales ha tenido la desgracia de lidiar a lo largo de su vida, Ian no tiene un gran autoestima; Si embargo no suele ir por ahí hablando respecto a esto, de hecho, antes de tocar el tema prefiere simplemente no pronunciar palabra alguna o en su defecto ignorar absolutamente todo para introducirse por completo en su trabajo, el cual por cierto juega un papel muy importante en su vida.
  Es un adicto al trabajo, pero solo por el hecho de que en su opinión es lo único que tiene y realmente lo aprecia, y aprecia a la persona que le ayudó a llegar hasta ese punto, pero además de su trabajo, solamente se tiene a sí mismo y a un gran amigo. No es un amante de la interacción entre personas, se podría decir que incluso es un poco torpe y en ocasiones hosco o incluso un gruñón, sin embargo, suele ser respetuoso y amable en la medida en la que la situación lo requiera, pero si simplemente no es su día, no le agradas o no se encuentra de humor, lo sabrás. Expresa con facilidad y sin vacilación las cosas que no le agradan y también, cuando es necesario comparte su opinión o aporta ideas o soluciones, asumiendo que se trate de algún problema.
 Fuera del ámbito laboral, Ian es en realidad una persona solitaria, tal vez más por decisión propia que por otra cosa. Es plenamente capaz de tener amistades, y de hecho, las ha tenido, también amoríos, parejas, pero éstos no duran mucho tiempo y casi siempre no tardan en revelar sus verdaderas intenciones o en su defecto, terminan engañándole de alguna forma, otras veces «simplemente no funciona», por lo que con frecuencia recurre a mantener la distancia de las otras personas y a encerrarse en sí mismo, ellos siempre terminan dejándole, casi nunca es él quien los deja. Su problema, en su opinión es simplemente que suele querer un poco demasiado en un período de tiempo muy corto, y las personas, casi nunca han sabido corresponder ese amor por lo que no es extraño que actualmente suela evitar las relaciones sentimentales. En realidad Ian puede ser cariñoso, muy amable e incluso una persona divertida si se lo propone, si está con la persona adecuada; No sonríe con frecuencia por lo que cuando logran hacerle sonreír tiende a sentirse avergonzado y a volver a su actitud cerrada y expresión neutra. Se avergüenza con facilidad a pesar de que aparente todo lo contrario. Se confunde también con facilidad y cuando no comprende algo, en lugar de preguntar tiende a sacar sus propias conclusiones y, casi siempre, asume que está en lo cierto pero cuando se equivoca lo admite y de ser necesario también corrige su error; Esto no aplica a su ámbito laboral, puesto que en dicho ámbito suele ser perfeccionista y no le agrada cometer errores.
  No disfruta demasiado del contacto físico prolongado a menos que él lo desee. Suele hacerle sentir incómodo, al punto en el que incluso si la otra persona no tuviera malas intenciones, simplemente se molestaría, su mal humor comenzaría a dejarse ver y terminaría olvidando por completo el ser amable. Tampoco se siente cómodo consigo mismo, particularmente con su aspecto físico, cosa que es increíblemente extraña e incluso ridícula para una persona con su profesión pero al verse a sí mismo en un espejo cada mañana las únicas sensaciones que puede tener van desde el disgusto hasta la repulsión. Tiene una gran cantidad de sentimientos negativos hacia sí mismo que no suele expresar con regularidad ni siquiera cuando se encuentra a solas; se arrepiente de muchas cosas, decisiones que tomó en el pasado o simplemente cosas que no impidió que ocurrieran de modo que secretamente se culpa a si mismo por las consecuencias. Carece de paciencia es impulsivo y terco cuando algo le molesta y cuando ese "algo" no está ligado a su trabajo.
 En el ámbito romántico podría desenvolverse con naturalidad si se encontrara lo suficientemente cómodo y seguro con su pareja; Sin embargo, le llevaría tiempo acostumbrarse a la otra persona, dejar de lado sus inseguridades y confiar antes de mostrarse tal como es ante la otra persona y cuándo la otra persona se gana su cariño, confianza y amor, suele mostrarse sobreprotector y celoso.
  Por otro lado es una persona curiosa y no teme preguntar, pero sabe reconocer cuando la situación es oportuna y cuando no. A pesar de lo que pueda aparentar puede llegar a ser muy fácil engañarlo si se trata de algo de lo que él no tiene conocimiento alguno pero no significa que le guste ser engañado, en absoluto.
  En general, es una persona con muchos problemas emocionales, es inestable emocionalmente y solitario por voluntad propia pero una persona totalmente capaz de amar si se lo permite, incapaz de hacer daño a otra persona a menos que sea en defensa propia, naturalmente y amable siempre y cuando seas amable con él.

Historia
La gran mayoría de las personas no conservan gran parte de sus recuerdos de la infancia desde una cierta edad, Ian Lisward no fue la excepción. Nacido el 07 de Noviembre de 1996, en una ciudad de Inglaterra  llamada Liverpool; se crió junto a su madre, jamás conoció a su padre, desde que tiene memoria simplemente han sido él y su madre, no había abuelos, ni tíos, mucho menos primos lejanos, nada, simplemente él y ella, juntos desde el inicio, de modo que el amor que sentía hacia su progenitora fue siempre algo enorme y maravilloso. Vivían juntos en un pequeño apartamento, no tenían el dinero suficiente para haber comprado una casa en primer lugar debido a que solo los mantenía el sueldo de su madre, aun así para ambos resultaba más que suficiente, su madre trabajaba en una pastelería, por lo que casi siempre, en su hogar había un tenue aroma a dulces y para la cena nunca faltaba el postre. Al principio, cuando apenas era un bebé era dejado en una guardería cercana a su hogar, solo mientras su madre trabajaba, eventualmente, a medida que iba creciendo no fue necesario. Comenzó los estudios en el preescolar a la edad de cinco años, entonces fue pasando la mayor parte del día en la escuela, tenía compañeros por supuesto y amigos, era un niño feliz, no necesitaba absolutamente nada más de lo que ya tenía. Su madre solía pasar por él al salir de trabajo, de camino a casa, compartían el resto del tiempo jugando en el parque cercano al complejo de apartamentos, cocinando, viendo la tv o simplemente durmiendo juntos. Él amor que aquel niño sintió por su madre perduró incluso luego, cuando las cosas comenzaron a ir mal, cuando su madre comenzó a sentirse mal y enfermó, cuando la comida comenzó a escasear en su pequeño apartamento debido a que a su madre la habían despedido y él solo pudo observar y esperar, confundido porque la mujer fuerte, sonriente y amable frente a él se derrumbaba sin razón aparente.
 Los problemas simplemente aparecieron un día, aunque tiempo después al informarse sobre aquella enfermedad comprendió que quizá la esquizofrenia del tipo paranoide que parecía padecer su madre, ya había existido incluso desde antes, solo que eventualmente los síntomas empeoraron y fue solo en ese momento cuando finalmente notó que algo iba muy mal.
 Su madre había comenzado a comportarse de manera extraña, a veces parecía muy alterada, otras veces ilógicamente nerviosa; Cuando pasaba por él en la escuela no paraba de observar a su alrededor con urgencia, ignorando incluso cuando él le hablaba, animado, sobre su día en la escuela. Parecía buscar a alguien en todas partes pero siempre que Ian observaba a su alrededor en busca de ese alguien, simplemente no había nadie, al menos nadie que él conociera o hubiera visto antes, en esos momentos solo pensaba que quizás si encontrara a la persona que buscaba su madre entonces todo estaría bien y ella se relajaría y volverían a estar como antes; En una ocasión incluso llegó a considerar la posibilidad de que fuera a su padre a quien buscaba a su alrededor siempre y por supuesto que la idea lo emocionó, es decir, aunque nunca lo hubiera conocido, y aunque su madre no hablase nunca de él, por supuesto que sentía curiosidad por saber quién era, como era y si volvería con ellos y serían una familia completa como las demás pero eventualmente, a medida que los días pasaban, la expresión en el rostro de su madre cada vez que salían ya no era solo la de una persona que buscaba a alguien a su alrededor, comenzó a notar el miedo ilógico en sus ojos y ella aparentemente comenzó a dejar de tratar de disimularlo frente a él, era la expresión de alguien que estaba aterrada, aterrada sin razón aparente. Ya no pasaban tanto tiempo juntos, ya no hablaban tanto como antes y ya no había más pastel como postre durante la cena, ni besos de buenas noches con el pasar de los días la madre que tanto amaba fue convirtiéndose en alguien que no reconocía, pero ni siquiera eso le impidió continuar amándola.
 A los ocho años de edad ya lidiaba con los problemas de su madre, la falta de comida en el hogar, de productos de aseo personal, etc.., apenas sobreviviendo con lo que sus vecinos solían cocinar para ellos, para él específicamente, era consciente de que si hacían lo que hacían era más que nada por su bienestar, porque sabían que su madre no trabajaba, que no podía trabajar y que por lo tanto, no tenían nada. Dejó la escuela en el momento en el que las cosas empeoraron hasta el punto en el que su madre ni siquiera intentaba salir para buscar un empleo o siquiera para comprar un poco de comida con los ahorros que tenían. Los ataques de histeria que tenía resultaron ser cada vez más frecuentes; Confundía las cosas con facilidad: Alucinaba. Imaginaba cosas que no estaban, que no ocurrían y en ocasiones, en su mente, era Ian quien provocaba esas cosas. Comenzó por reprenderlo sin razón aparente, la situación evolucionó de la peor forma, gritos, amenazas e incluso golpes sin sentido, de pronto el único hogar que había conocido Ian simplemente se había transformado en un infierno, aun así se hizo cargo de la situación, con sus escasos años de edad cuidó tanto como pudo de su madre enferma.
Realizaba cualquier tipo de trabajo en el complejo residencial, las personas que habitaban el lugar eran amables y conocían su situación motivo por el cual casi nunca se negaban a pagarle por algún trabajo desde simplemente cuidar de sus mascotas, sacarlos a pasear y alimentarlos, hasta realizar la limpieza del lugar en el que vivían e Ian no se quejaba ¿Por qué hacerlo? Si esa era la única manera de poder alimentarlos, a su madre y a sí mismo, no se quejaría nunca. En varias ocasiones, cuando logró reunir el dinero suficiente, intentó convencerla de ver a un médico, obteniendo siempre la misma respuesta: Gritos y golpes e histeria total de su parte, luego estaban las disculpas, el llanto y luego simplemente el silencio cuando ella se retiraba a la seguridad de su habitación sola.
 En su noveno cumpleaños su madre muere, dentro de su habitación mientras él duerme, al cortar sus muñecas con una pequeña navaja de afeitar. Es el día en el que pierde a toda la familia que le quedaba y a la única persona que amó. El día en el que el niño sonriente, dejó de sonreír y experimentó por primera vez un dolor que no se comparaba en absoluto con el dolor físico. Ese mismo día fue apartado de su madre, ingresado al sistema y llevado a un Orfanato, su nuevo hogar, su nuevo infierno personal.
  Desde el momento en el que le obligaron a abandonar el único hogar que había conocido para ingresar al orfanato, debido a que no existía nadie, ningún familiar cercano o lejano que quisiera hacerse cargo de él, Ian simplemente ya no era el mismo niño sonriente y sociable, aunque tampoco es como si hubiera servido de algo ya que desde el inicio no se llevó bien con el resto de los niños que vivían allí, y secretamente tampoco deseaba crear ningún lazo afectivo con alguno. El lugar le desagradó desde el primer momento, reverendas que fingían ser amables al inicio, cuidar de los pequeños desinteresadamente, pero que eventualmente comenzaban a hartarse y simplemente olvidaban la amabilidad; Niños que disfrutaban de molestar a los menores, y a los que simplemente no se defendían, niños egoístas que tan solo pensaban en el bienestar personal y no los culpó por ello, después de todo, él lo sabía: Su madre había muerto, lo había dejado solo en un mundo cruel donde nadie, absolutamente nadie más que él mismo se molestaría en velar por su bienestar.
   Los primeros días en el orfanato luego de la muerte de su madre resultaron insoportables para él, sin embargo, se comportó. No deseaba tener problemas con las hermanas; procuró pasar desapercibido entre todos pero sin importar cuán silencioso y obediente era parecía simplemente algo natural en él llamar la atención, ya sea deseada o indeseada y, en su mayoría, para su desgracia, conseguía más de lo segundo que de lo primero. Allí sufrió los malos tratos tanto de parte de las hermanas como de los niños que en ocasiones llegaban a pelearse con él aunque en ningún momento devolvió ni un solo golpe. Fue entonces, ese día, luego de sus primeros dos meses en ese lugar que ocurrió uno de los primeros actos que le cambió y afectó, más de lo que ya estaba, emocional, psicológica y físicamente. Esa tarde un grupo de niños le había seguido hasta la habitación que compartía con otros niños, no esperaron mucho tiempo antes de irrumpir en ésta, quizá si tenía algo específico contra él, aunque no recordaba haber hecho algo para molestarlos, quizá simplemente quería divertirse a costa del sufrimiento ajeno, no lo sabía y tampoco se molestó en preguntar, ni en defenderse cuando comenzaron por empujarlo hasta que finalmente cayó a los pies del grupo de niños, aun así no murmuró ni una sola palabra contra ellos y por alguna razón eso les molestó más.
   Esperó, encogido sobre el frío suelo, varios minutos después de que le hubieran dejado en la soledad de su habitación, magullado con un labio inferior partido e inflamado y varios moretones que no estaban tardando tanto en aparecer sobre la superficie de su piel. Las lágrimas no tardaron en brotar de sus ojos, empapando sus mejillas; Solo en ese momento lloró, por su madre, por el hogar que había perdido, por el dolor que sentía, por su soledad, por su suerte que solo parecía ir de mal en peor. Se tomó su tiempo allí, tirado sobre el frío y sucio piso del dormitorio de aquel orfanato, para desahogarse antes de incorporarse con dificultad y salir de allí. Aún sentía el sabor metálico de la sangre en su boca cuando salió del dormitorio, a esas alturas no quería permanecer más tiempo solo y quería buscar a alguien que le ayudara a curar sus heridas, o al menos la de su labio inferior. Caminó con parsimonia durante varios minutos, recorriendo los pasillos en busca de alguna religiosa que pudiera y tuviera la verdadera amabilidad de ayudarlo, solo entonces notó que hacía ya algún rato que había comenzado a llover pero le restó importancia y continuó su camino, hasta su vista se encontró con un hombre en medio del pasillo; De inmediato lo reconoció como el conserje del orfanato, solo se había tropezado en dos ocasiones con él, en una estaba solo, en la otra estaba con un niño al que parecía haber ayudado con una herida. Fijo sus orbes cyan por un momento en los del hombre que, con una amable sonrisa se acercó a paso lento hacia él y, por alguna razón, en ese momento sintió nauseas pero lo atribuyó a las patadas que había recibido minutos atrás.
  Más tarde, aquel hombre amable lo llevó a una habitación alejada de los dormitorios, donde aseguró que se encontraba lo que necesitaba para curar sus heridas, solo un segundo después, cuando escuchó el habitual sonido producido por la puerta cuando cerraban con llave, comprendió su error. Aquel hombre amable no tardó en convertirse en un monstruo en un abrir y cerrar de ojos e Ian estaba encerrado con él. A pesar de que antes no había mostrado resistencia cuando los otros niños se referían a él con palabras que no deberían haber sido permitidas allí y cuando lo golpeaban, eso había sido diferente se había encontrado perdido luego de la muerte de su madre y no le había importado menos lo que hacían o decían otros niños sobre él; En aquel momento fue diferente. Ian mostro resistencia desde el inicio, gritó, lloró y suplicó hasta ser llevado a la inconsciencia debido a los golpes y a la violencia con la cual aquel desaliñado, sucio y asqueroso hombre, lo tomó en una pequeña, oscura y polvorienta habitación aislada del resto de las personas, y con sus gritos siendo ahogados entre aquellos cuatro muros y la fuerte lluvia que azotaba fuera. Su inocencia, incluso aquello le había sido arrebatado sin compasión.
  El conserje le había advertido, luego de dejarlo, lo que ocurriría si hablaba pero ni siquiera hacía falta una amenaza, se encontraba lo suficientemente humillado, avergonzado y aterrado como para hablar y de todas formas ¿Quién, en ese lugar, iba a creer su palabra? O mejor dicho, ¿Quién siquiera iba a escucharle cuando nadie allí se preocupó por él en lo que iban de dos meses estando allí, sin mostrar signos de querer actuar como un niño normal?: Nadie. De modo que, ese día se obligó a volver al dormitorio mientras aún no hubiera nadie para intentar arreglar el desastre en el que lo habían convertido: Su ropa desordenada al igual que su cabello, marcas alrededor de su pequeño cuerpo, marcas de golpes en su rostro y un dolor casi insoportable en la parte inferior de su cuerpo. Se sentía asqueroso, sucio y no podía controlar el temblor de su débil y magullado cuerpo.
  No volvió a ver a aquel hombre. Primero asumió que quizás se debía a que había tenido extremo cuidado intentando evitarlo todos los días siguientes al abuso; Se había prometido a si mismo que jamás dejaría que otra persona lo dañara de esa manera, que si llegaban a intentarlo lucharía, aunque aún fuera un niño buscaría la manera de hacerles daño si lo intentaban. Sin embargo, luego de dos semanas se enteró, al escuchar un comentario de una de las religiosas del orfanato, de que aquel hombre había renunciado, seguramente, días después de lo ocurrido. Por supuesto que se sintió aliviado, ahora no podría dañarlo de nuevo y quizás las pesadillas parasen.
  Durante los meses y el año que siguieron a aquel incidente, Ian permaneció en aquel Orfanato, mentiría si no hubiera albergado al menos una esperanza de haber sido adoptado durante los primeros meses pero aquello no ocurrió y con el tiempo simplemente terminaba de convencerse de que no quería pasar un día más en aquel lugar, por lo que a la corta edad de doce años escapa.
   Por supuesto que no lo había pensado muy bien al huir del orfanato, no había considerado lo increíblemente difícil que sería para el sobrevivir en las calles, sin un empleo, sin documentos, sin absolutamente nada. Pero no estaba completamente solo, había otras personas, unas más amables que otras, había otros niños, conoció muchos a lo largo de su primer año sobreviviendo en las calles gracias a limosnas o en ocasiones a artículos que robaba y vendía o intercambiaba por comida y por cualquier otra cosa que necesitara. Tuvo días buenos, días malos y días horribles a lo largo de sus doce años de vida y cuando finalmente avanzó un año más, mientras aún vivía en las calles, aunque comenzando a hartarse de sobrevivir de esa manera y buscando algo, un empleo, que pudiera permitirle pagarse un lugar donde dormir por las noches sin tener que preocuparse por las malas personas, por otros ladrones, por asesinos o por pervertidos, una noche, sin previo aviso, simplemente la historia se repitió, y a pesar de sus gritos o de la resistencia que mostraba su fuerza física, con su deplorable estado, no pudo compararse con la del hombre que lo sometió por medio de golpes hasta casi dejarlo inconsciente; Lo diferente en esta ocasión fue que recibió algo a cambio: Dinero. Y, aunque en su momento se negó instantáneamente, ofendido, molesto y humillado por ser tratado como una de aquellas mujeres que vendían su cuerpo por dinero, tan desesperado como se encontraba, después lo tomó. Durante días se dijo a sí mismo, en un intento de convencerse de que aquello no estaba del todo mal, que si de esa manera podía sobrevivir, podía encontrar seguridad —Dentro de lo que cabe— y tener un techo y comida, entonces lo haría, también porque en esta ocasión sería diferente, sería bajo sus condiciones, no lo obligarían nuevamente. De modo que, desde ese momento, hasta que cumple la mayoría de edad, trabaja en uno de los tantos clubs que se encontraban en aquella ciudad, vendiendo su cuerpo a cambio de un techo, un lugar donde dormir, comida y seguridad.
 Fue en una noche en la cual laboraba dentro del club, una noche lluviosa y cuando a pesar de eso los clientes no paraban de llegar en grupos, cuando lo conoció. Él se encontraba sentado de espadas a la barra cuando entró al lugar, junto a un grupo de amigos ya ligeramente pasados de alcohol; El otro no había tardado en encontrar sus ojos, después de todo no es como si Ian hubiera estado disimulando, de hecho por más que lo hubiera querido seguramente no habría podido apartar la mirada de aquel hombre. Nunca se había fijado en uno realmente, principalmente porque todos los que veía se limitaban a los que visitaban el bar y no podía sentir más que desagrado por esos animales, la otra razón con seguridad quizá era porque simplemente no creía que hubiera alguien para él, alguien que aceptara su pasado realmente, que no le importaran las decisiones estúpidas e imprudentes que había sido capaz de tomar en medio de la desesperación y quizá, solo quizá, él no se creía suficiente para nadie. Estaba roto, sucio, y solo podía ofrecer problemas, ni siquiera tenía un futuro, al paso que iba seguramente nunca dejaría de trabajar en eso, seguramente no podría salir, seguramente terminaría muerto, asesinado por alguno de los animales que se divertían golpeándolo mientras lo tomaban, o aquellos que gustaban de causar un dolor mayor, como cortarle en el acto. Simplemente no podía existir persona alguna que aceptara toda esa porquería junta. Y sin embargo, allí estaba, fijándose en uno de sus clientes, uno de esos animales a los que tanto maldecía y aquellos orbes grises le devolvían la mirada sin temor, sin asco. El deseo estaba implícito desde el momento en el que entró al bar e Ian no negaría que comenzaba a agradarle la idea de pasar una noche con aquel hombre alto, de cabello negro y ojos ámbares que además de resultarle intimidantes, también irradiaban calidez. Se llamaba Mike Lowell y no tardó en descubrir que estaba casado, la argolla en uno de sus dedos lo delataba. Mentiría si hubiera negado que sintió decepción y quizá cierta ira hacia aquel hombre, porque no toleraba la traición; Sin embargo hablaron, él comenzó una pequeña conversación, e Ian notó que no estaba tan ebrio como el resto de sus amigos que al no ver por allí asumía que se habían retirado a alguna de las habitaciones. Mike no le pidió una noche ese día, cosa que por sí sola sorprendió Ian, nunca había hablado por más de cinco minutos con alguien y éste no había insinuado si quiera tener otras intenciones. Pagó por él ese primer día, pero solo por su tiempo, compañía y una buena conversación, más por parte de Mike que de él, pagó por él durante varias semanas más y eventualmente le comentaba con más frecuencia sobre sus problemas con la mujer con la que se había casado aquella que aún amaba, sobre su trabajo como Manager de modelos y su relación con su familia. Los problemas parecieron ir de mal en peor porque cada día Mike aparecía un poco más ebrio que el día anterior, murmurando incoherencias, en ese punto Ian había comenzado a tener sentimientos por el a pesar de que se lo había prohibido a sí mismo en incontables ocasiones, y el simple hecho de verle destrozado por su matrimonio solo hacía que el malestar de Ian por un amor no correspondido aumentara.
   Una noche Mike simplemente cruzó la línea que, a pesar de que ambos sentían atracción por el otro, no habían cruzado por respeto a la mujer a la que el pelinegro aún permanecía atado. Esa noche Mike no pagó solamente por su compañía o una conversación, pagó por él. Ian supo desde el momento en el que lo vio atravesar la puerta del bar tambaleándose, que ese era un muy mal día para el moreno, dedujo, con solo verlo que la cantidad de alcohol que había ingerido era simplemente demasiada y sin embargo, llegado el momento, no se apartó, no lo apartó. No intentó hacerle entrar en razón, en el fondo, el realmente quería aquello; Lo quería por una vez, solo para él. No por el hecho de cumplir con su trabajo, no por el dinero.., sino porque había descubierto que se había enamorado como un idiota, de un hombre casado, que probablemente no lo veía de la misma forma y que probablemente no volvería a ver luego de eso.
 Aquella noche fue la primera vez que se entregó a otra persona mientras confesaba sus sentimientos, aunque al final, resultara ser algo unilateral.
 Mike se marchó esa misma noche mientras él fingía dormir y experimentó por primera vez un silencioso rechazo; Volvió al día siguiente, pero la línea había sido dibujada claramente entre ambos. El resolvió eventualmente los problemas con aquella mujer, e Ian pasó a convertirse en su confidente y mejor amigo.
  Durante el año que transcurrió Mike intentó, mediante varios métodos sacarle de aquel lugar, en su mayor parte le ofrecía un empleo, asegurándole que ganaría tanto dinero que jamás volvería siquiera a recordar ese lugar y que él se encargaría de eso.
   Luego de su Vigésimo cumpleaños, Ian aceptó. Abandonó aquel trabajo, su pasado y todo lo que se lo recordaba, a excepción de las cicatrices. Al final, resultó ser que Mike había atinado en todo; No pasó mucho tiempo, después de su debut como modelo, para que las ofertas de empleo llegaran en grandes cantidades a él. Lentamente fue ganando fama y una reputación, obtuvo un hogar, un verdadero hogar, y procuró dejar atrás todo aquello que le conectaba a su antiguo empleo, y se encargó, junto a Mike, de mantener su pasado enterrado. Únicamente Mike sabía todo de él, incluso sobre sus días en el orfanato y en la calle intentando sobrevivir.
  Después de casi un año viajando entre países por motivos laborales, actualmente se encuentra recientemente residenciado en Glass City, seguido por El acosador Mike y casi a regañadientes su familia.

 


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Re: Ian Lisward

Mensaje por Reino el Jue Ene 28, 2016 3:56 pm

Ficha aceptada, bienvenido, puedes comenzar a rolear.

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