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El salón de cristal.

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El salón de cristal.

Mensaje por Mine Sagan el Jue Oct 24, 2013 1:36 am

Conseguir el permiso del psiquiatra para poder regresar a trabajar de lleno en el sello no fue una tarea sencilla, el especialista desconfiaba de la repentina mejora de Mine y temía verla recaer, pero aquél diagnóstico fue solucionado con un buen gajo de billetes. Claro, esto había sido sugerencia y aporte de su padre, quien no soportaba que su hija le hiciera pasar más vergüenzas ante una institución tan seria como resultaba ser Merveilles Records.

Independiente de eso, se encontraba mejor de salud y todo eso debía agradecérselo a Lucien. Llevaba un par de semanas sin verlo, semanas en las que aprovechaba de realizar su trabajo de forma óptima. Nada del otro mundo, solo se encargaba de cumplir con las pequeñas tareas que Edgar le asignaba para asegurar un buen primer concierto. Por el momento el itinerario no se veía terrible pero si acelerado, después de todo los trabajadores de ese lugar eran un tanto impacientes y una primeriza como ella no hacía más que fastidiar con su inexperiencia. Les escuchaba repetir todo el día "el tiempo es oro".

Aquél día tocaba el retoque de imagen, la cita con el estilista que el representante tanto se había esforzado en conseguir. Mine dirigía su grácil andar hacia el salón de asesoría de imagen, ese sitio que solo conocía de oídas y que se decía contaba con una indumentaria de cristal. Una vez allí comprobó que era un salón sumamente grande, las cabinas parecían auténticos laboratorios donde los artistas cambiaban y/o retocaban su imagen con el fin de asegurarse el éxito.

Disculpe, estoy buscando a Wyatt Birdwhistle – preguntó con su habitual cortesía a una muchacha bellísima que se precipitó al interior del salón. Ella siguió su pedante andar sin siquiera dedicarle una mirada, lo que irritó internamente a Mine. ¡Ni siquiera había una especie de recepcionista o un escritorio de información! Ese lugar parecía un revoltijo de gente corriendo de un lado a otro, o al menos eso podía apreciar desde el exterior, mientras esperaba encontrar al tipo que ni de vista conocía.
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Invitado el Jue Oct 24, 2013 8:56 pm

Apenas había llegado a la ciudad y no mucho después  le avisaron que tendría  que trabajar  con un músico,  no le habían dicho el sexo era su cliente  hasta que llego el día recién allí se enteró de que trabajaría con una chica llamada Mine Sagan, al parecer era prometedora y tenía talento musical según sus condiscípulos de trabajo, le agrado saber que trabajaría con alguien prometedor, después de todo era como trabajar con un diamante en bruto aunque conocía bien ese mundo y si no le agradaba esa persona seria algo así como un trabajo perdido, porque él no trabajaba con cualquier persona, solo esperaba que aquel talento no fuera una de esas personas con las que se le hacía demasiado incomodo trabajar.  

Como todo buen estilista llevo todo tipo de cosas que le podrían servir, anteriormente no sabía si trabajaría con un hombre o una mujer, así que llevo solo lo básico con lo que podría ingeniarse como para arreglar a esa persona ; elementos esenciales tanto como para el sexo femenino o masculino.  Para su suerte tuvo que ir tres horas antes para preparar bien el lugar en donde trabajaría,  debía tener todo a mano  porque obviamente un lugar de trabajo desorganizado  solo llevaba al fracaso mismo en su “obra”, todo debía estar  ordenado y puesto en su lugar.- Esto ya está- cuando termino de organizarse solo le dio tiempo para tomarse un té y al tiempo que se lo termino  uno de sus colegas se acercó a él para avisarle que Sagan le buscaba,  el rubio no tardo en dirigirse hasta el lugar  donde se encontraba la chica. De lejos pudo notar  una muchacha de cabello naranja y rizos preciosos, algo extraño de ver en esos tiempos no todos los días podía apreciarse un cabello tan agraciado. A medida que se fue acercando a esta la presentaron como su cliente “Mine Sagan”, el rubio puso cara de satisfacción al verla, era una muchacha preciosa parecía de esas muñecas  de porcelana que coleccionaba su madre. No pudo evitar mirarla de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha,   admitía completamente que estaba  en frente de una joven elegante- Un placer yo soy  Wyatt Birdwhistle, puede llamarme Wyatt- aclaro el mayor  intentando darle  un poco  de comodidad a la joven para que lo tratase con normalidad.

-Espero que sea grato trabajar con usted- expreso con un poco de esperanza.
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Mine Sagan el Dom Nov 10, 2013 3:23 pm

Al cabo de unos minutos de espera comenzó a reproducir en su mente la escena anterior. La descortesía de esa mujer crispó sus nervios sin razón aparente, se había ido hace un rato ya pero Mine no podía concebir cómo alguien podía tener tan malos modales. Claro, era solo una cualquiera consentida con cabello rubio falso, de seguro su padre le daba cada maldita cosa que quería... ¿Por qué se molestaba siquiera? No soy buena tratando con este tipo de personas... se decía en pensamientos, llevando la diestra a su sien.

Maldiciendo se encontraba cuando un hombre bastante alto le dirigió la palabra haciéndole olvidar momentáneamente su enfado, la muchacha se volvió a él un tanto sorprendida pues tenía toda la pinta de ser un modelo de pasarela. Restó silente en tanto él se presentaba, un poco cohibida por su porte y presencia.

Es un placer, señor Wyatt. Temía no encontrarle – respondió bien educada, inclinando su cabeza ligeramente en son de reverencia. – También lo espero – dijo esforzándose en sonreír. No podía creer que ese sujeto tan imponente era su estilista, Mine volvió la vista hacia su propio conjunto de ropa un poco insegura de si había tomado la decisión correcta en vestirse así. ¿Le criticaría demasiado? ¿Cambiaría completamente su aspecto? Había muchas cosas que quería preguntar pero deducía que debía dejarle a él guiar la conversación, era su trabajo después de todo ¿no? Ella no tenía por qué acelerar los procesos ni fastidiar en exceso.

Pero era una chica curiosa y, sobretodo, muy vanidosa. Frecuentaba tan a menudo a la estilista familiar que realmente le asustaba dejar su frondoso cabello en manos de otra persona que no fuera ella.
Disculpe, ¿esta asistencia es muy diferente a una peluquería? – Quiso saber, preguntando del modo más cortés posible y esperando que no se ofendiera por una duda tan ingenua como la suya.
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Invitado el Dom Nov 24, 2013 6:21 am

La joven que se encontraba en frente suyo parecía ser muy bien educada lo cual fue muy de su agrado y por eso pudo descartar un  poco para saber de dónde venía aquella muchacha, tenía una postura muy bella, una piel muy cuidada, manos  delicadas  que de seguro no habían tocado un escobillón su vida o al menos ese era el aspecto que daban para  aquel hombre que se encontraba frente a la muchacha de cabello rojo. Se quedó analizándola por un buen rato luego de la presentación, estaba bastante bien dentro de todo y aquel conjunto era elegante, podía decir que la chica tenía un buen gusto  para vestirse, aún así  a Wyatt no le convenció demasiado el color que  estaba usando era como que opacaba  la  linda cara de la chica, además esos llamativos bucles merecían ser el centro de la atención eran preciosos y naturales.

Wyatt por lo general estaba acostumbrado a que le preguntasen muchas cosas, las preguntas más tontas para el solían ser las del tipo “personal” como si tenía novia o de que signo era, esas solían  no solo parecerle estúpidas sino también molestas ya que él iba para trabajar no para ligar. Así que a el cuestionamiento que hizo la menor, no le hizo ningún tipo de asco después de todo  aquella profesión traía sus dudas  a la mayoría de la gente así que le gustaba dejarlos tranquilos antes de que comenzase con una de sus sesiones- Ah, es un tanto diferente… un peluquero se encarga de cortar, peinar tu cabello y otras cosas para dejarlo en buenas condiciones.- intento explicar con tranquilidad mientras observaba  bastante relajado a la muchacha, si mostraba tensión o incluso demasiada seriedad podría ponerla nerviosa, sabía que algunos podían sentir algo como eso así que solía  actuar con calma cuando era de ese modo-  Los estilistas, tenemos como trabajo crear “armonía” en tu imagen y somos de todo un poco, hay algunos que son peluqueros, yo soy bueno con el maquillaje y tranquila solo buscare que te sientas cómoda y hermosa, aunque ya eres bastante guapa- confeso con sinceridad, porque si en efectivo la chica era  bonita no iba a mentirle y decirle que “estaba bien” tal cual estaba, había maneras de expresar ciertas cosas y existían muchos adjetivos inteligentes, las palabras secas y  con poco contenido como ese no  pertenecían a su diccionario-

-Ahora lo único que te diré es que ese color no te favorece, aunque debo admitir que no me voy a estar preocupando por lo que vistes. – más de una vez le habían tocado personas con las que no podía trabajar bien y más que un estilista había parecido una especie de niñero, ya que a cada rato tenía que andar regañándolos por las ropas que usaban. Que no les favorecían para nada y a veces los hacían ver como payasos de circo- ¿Porque no intentas usar un color más claro o vivo en la parte de arriba?, si estas toda oscura  es como que no tienes gusto a nada. Te ves bien pero opacas muchos puntos buenos  y fuertes con tanta monotonía- fue como una especie de regaño para la chica pero a la vez una recomendación para que tomara más en cuenta que ese color uniforme no era conveniente para ella o los colores uniformes en si- Bien belleza, en cuanto al resto, debo decirte que no me preocupare demasiado. Cuidas bien tu cabello…- observo las manos de la muchacha por unos segundos y luego le pidió para que las acercara, quería verlas aunque eso era si ella quería de todas formas tarde o temprano se las tenía que mostrar así que cuanto antes lo hiciese mucho mejor para el-
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Mine Sagan el Vie Ene 10, 2014 4:24 am

La explicación de la diferencia entre el trabajo de la peluquería y de los estilistas le hizo bastante sentido. Mine asentía mientras el mayor hablaba, ligeramente aliviada de que él no cambiaría su cabello si no lo estimaba necesario. Crear una imagen armónica de sí misma era algo que anhelaba conseguir, seguro Lucien se alegraría mucho al verle como una mujer bella, feliz y por sobretodo sana... Si, debía convertirse en alguien a quien él pudiese admirar, sólo así las cosas terminarían bien ¿no? La felicidad estaba a su alcance, sólo debía asirla con sus propias manos y no soltarla jamás.

El señor Wyatt le ayudaría en su camino al éxito, debía confiar en él. Le quedó viendo desde abajo sin poder evitar fijarse en la gran diferencia de porte que existía entre ambos, preguntándose en su fuero interno cómo le haría el pobre hombre para escuchar las conversaciones de la gran mayoría de la población quienes con suerte alcanzaban una altura promedio de un metro setenta. Debía vivir con dolor de espalda, era lo más seguro.

Muchas gracias... – musitó sin verle a los ojos, un tanto apenada al oírle decir que le consideraba una persona guapa... ¿Debía devolverle el cumplido? Por cortesía era lo que correspondía pero quizás sonaría un tanto impertinente, después de todo estaban hablando de su imagen porque trabajarían con ella, no era un coqueteo ni nada parecido. ¡Mantente dentro del protocolo! Se repetía en pensamientos en lo que escuchaba, no sin algo de vergüenza, la crítica con respecto a su forma de vestir. – Oh... La verdad es que siempre he optado por colores sobrios porque... Ya sabe, mi cabello tiene un color algo peculiar y es difícil de combinar, o al menos eso me parece a mí – le explicó de forma casual, enseñándole al estilista sus rizos anaranjados con ambas manos.

Aún cuando él tenía razón y ella sabía cuidar su cabello no tenía noción alguna de estética, mucho menos conocía el tipo de vestimenta que debía llevar una pianista profesional. Eran dudas que esperaba resolver gracias a él.
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 11, 2014 3:19 am

El rubio se cruzó de brazos y se quedó escuchando a la joven con atención, luego se quedó pensativo , intento sacar cada detalle que no encajaba  de manera armónica con la muchacha   el estilo que tenía no era  de los que le fascinaran a él, después de todo Wyatt tenía gustos muy extraños, pero él sabía que   para cada persona existía un estilo y no podía ser forzado a cambiarse, solo a que el mismo evolucionara por ende debía  solo darle un pequeño empujón a su nueva clienta para que se sintiese más segura con ella misma,  ya que al parecer le faltaba un poco de eso. Todas las mujeres querían sentirse hermosas, fuertes y bellas eso lo sabía bien Wyatt,  el trabajar tanto con ellas  hacia que comprendiese un poco más sus inseguridades- Espere un segundo por favor, creo que vi un abrigo similar a ese y no hace mucho-  ni bien dijo eso el rubio se retiró por unos momentos y  fue a buscar por allí en uno de los lugares en donde tenía  ropa de todo tipo para sacar fotografías  y había un abrigo en específico que era muy bonito, pero a ninguna de las modelos le había ido muy bien,  por las medidas que tenía creía que le iría perfecto a esa muchacha, el rubio tenia buen ojo para esas cosas.  Para cuando lo encontró lo tomo con cuidado y lo llevo hasta donde se encontraba la joven de cabellos rojizos y se lo entro- Pruébatelo, te quedara bien- aseguro el mayor, cuando decía que algo quedaría bien así seria. El abrigo era de un color bordo y  en la parte del cuello tenia  lo mismo que el abrigo de la menor en negro también, eso haría que  hubiese cierta armonía y su cabello contrastara, le daría un look  más  elegante  y sexy que el anterior- Bien-  dejo que la joven hiciera lo que él le había dicho  si quería y  comenzó a buscar una paleta de polvos para maquillaje,  conjunto con otras cosas.

Se tardó un rato en  encontrar los colores que precisaba, hasta que encontró los ideales para el rostro de aquella chica, había cogido algunas pocas cosas, como rubor, mascara para pestañas, un delineador y algunas sombras para los parpados- ¿me dejarías probar algo?, te puedo dar una pequeña muestra de mis habilidades en el maquillaje- no necesitaba disfrazar a la menor y aquello no le tomaría más de 4 minutos, solo eran unas pocas cosas cosas que debía hacer para poder darle  unos toques que solo resaltaran ciertos rasgos en  la joven  Sagan, no era  demasiado lo que debía hacer después de todo ya era muy bonita por su cuenta y era el tipo de chica que ya con un poco de delineador y lápiz labial podía cambiar por completo su cara, ese tipo de personas eran extrañas en ocasiones resultaba divertido trabajar con ellos ya que un estilista podía probar distintos estilos con ellos. Después de todo si no se jugaba en el trabajo nunca podrían hacerse cosas nuevas, pero siempre se debía tener cierta confianza con el cliente como para hacer ese tipo de cosas-

-Es raro encontrar chicas como tú, tienes un rostro muy especial. Y me gusta tu cabello, casi nunca puedo trabajar con los de este tipo- Wyatt parecía feliz con su nueva cliente, de hecho se sentía entusiasmado ya que era raro que le tocasen chicas que parecieran muñecas de porcelana y a él le fascinaban ese tipo de personas, eran como muy hermosas para él. No podía evitar sentir ciertas preferencias hacia algunos de sus clientes en algunas cosas. Si ella se vistiese tipo guro lolita sería algo así como más lindo, por momentos el rubio dejo que su mente divagara por el tiempo y el espacio hasta que se detuvo antes de pensar en cosas que pudiesen asustar a sus clientes si se le escapaban de su boca-
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Mine Sagan el Sáb Ene 11, 2014 3:31 pm

Tras una deliberada pausa el estilista se retiró, Mine le esperó obediente sin poder evitar perseguirle con la mirada. El señor Wyatt se perdió en la infinidad de armarios que llenaban la estancia, momento en el que la muchacha se percató de la gran cantidad de miradas llenas de odio que le dirigían algunas modelos. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué le veían de esa manera? Frunció el ceño con disgusto, manteniendo el mentón en alza con la arrogancia que tanto le caracterizaba en ocasiones, no se iba a dejar doblegar por un montón de resentidas que de seguro le veían como la nueva competencia de turno.

Jamás esperó que la vida de una concertista de música clásica fuese igual de complicada que la de una cantante pop... ¿Qué demonios ocurría en ese lugar que todas las mujeres eran tan fieras? Calma, no te descontroles... se decía al tiempo que apretaba los puños por lo bajo, luchando por mantener la cordura que tanto le había costado obtener.

El mayor no tardó en regresar con un elegante abrigo burdeo lo cual consiguió desviar su atención de las demás clientas. Mine asintió en silencio en lo que se quitaba el atuendo gris y lo colgaba en una perchera, se envolvió a sí misma en la prenda que el estilista había escogido para ella notando en un espejo de pie cuán bien combinaba el color del mismo con su cabello y sus ojos. Observó con impresión su propio reflejo, era increíble cómo un cambio tan sutil le hacía ver incluso más delgada y llamativa que hace unos instantes.

Mine sonrió con naturalidad al percibirse más bella pero, antes de poder siquiera comentar el talento de su estilista, éste le hizo una propuesta.
Claro, no hay problema... – musitó con un dejo de inseguridad en lo que se sentaba en uno de los sitiales del lugar, bastante curiosa por ver qué haría el señor Wyatt con su apariencia. Cerró los ojos y esperó a que el estilista procediera a trabajar con su rostro como se le antojara, mas una duda asaltó repentinamente sus pensamientos. – Eh... ¿Señor Wyatt? ¿Tendré que deshacerme de estos? – Preguntó de pronto, llevándose la diestra al cabello y enseñándole los aretes que decoraban el contorno de su oreja.

Eran recuerdos de un pasado remoto en el que ella y Sel, su hermano menor, gustaban de jugar con el sadomasoquismo de cada uno. Lamentaría mucho tener que deshacerse de los piercings pero no desobedecería a quien se encargaría de su apariencia de ahora en más.
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 11, 2014 11:30 pm

El más grande observo que la peli roja colaboraba con las pequeñas pruebas que le estaba haciendo el rubio, eso le agradaba ya que hacía que las cosas resultasen ser más sencillas no podía estar más complacido con ese tipo de actitudes. Se puso enseguida a trabajar con el rostro de la menor, llevando algunos de aquellos rizos y mechones que molestaban en la cara de la menor para poder trabajar mejor sobre su piel, fue cuidadoso y también trabajo con velocidad al limpiar la piel de la chica dejándosela prácticamente impecable, luego aplico un poco de crema humectante natural sin químicos que pudiesen dañar el cutis, servía para que la humedad del maquillaje no fuese absorbida por la piel, pero no hizo un trabajo muy profundo ya que solo necesitaba hacer unos toques. Apenas le dio un poco de rubor a esas mejillas, luego pinto de modo sutil los parpados de la muchacha, como últimos pasos pinto los labios de la chica con un rojo coral y delineo sus ojos con mucha delicadeza como si se tratase de algo extremadamente delicado- Listo- cogió un cepillo que tenía por allí cerca y arreglo un poco el flequillo que había desordenado apenas mientras maquillaba a la pelirroja-

-Puedes abrir los ojos- le permitió el rubio más alto observando ahora la oreja de la menor con sumo detalle, esas cosas jamás le habían molestado siempre y cuando que la gente que las usara cuidase bien de los aretes que tenían allí colgados. Ya que en ocasiones por falta de cuidado solían formarse infecciones molestas el esos lugares y so solo pasaba por culpa de la persona que no se hacía cargo de cuidar bien su higiene personal- mi política es que no se pueden usar, debido a inconvenientes que tuve con otros clientes anteriormente. Si se crea una infección allí sería un problema- le aclaro a la joven Sagan esperando que comprendiese su punto de vista, no todos lograban entender bien a Wyatt pero si algo pasaba, arruinaría el trabajo de todos los que ayudaban con la imagen de la chica- Pero, pareces tenerlos en buenas condiciones…así que al menor síntoma o enrojecimiento haré que te los saques- termino por decir dándole esta vez el espacio a Mine para que pudiese verse en un espejo y apreciarse mejor, sabía que en ese momento lucia mucho mejor que cualquiera de las modelos que pudiesen estar pasando por allí cerca y eso sucedía no por la habilidad de Wyatt sino porque aquella chica ya era bonita por su cuenta, además tenía la elegancia de una modelo.

-Bien, puedes quedarte con el abrigo- el mismo era de Dolce & Gabbana , algo que podría considerarse como no una línea muy barata, pero a ninguna de las modelos le iba bien y no les había servido para ninguna sesión fotográfica solo lo habían tendió por allí juntando polvo y era un abrigo hermoso, estaba bien si una muchacha como Mine lo utilizaba, esas ropas no estaban para vivir dentro de un armario polvoriento, eso sería algo completamente indigno y especialmente para el que era un estilista- Por cierto, ahora si estas en armonía…no tengo nada que criticar- confeso el rubio más tranquilo y esta vez le dedico una pequeña, además de amable sonrisa a su nueva clienta. Ahora solo faltaba escuchar la opinión de ella, así podría saber si su trabajo era satisfactorio o si la menor quería realizar algún otro cambio-
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Mine Sagan el Mar Feb 11, 2014 1:50 pm

Apenas el estilista dio indicios de acercarse a su rostro Mine cerró obedientemente los ojos, permitiéndole embellecer sus facciones con todo el maquillaje que él estimara pertinente utilizar. La muchacha se pintaba a diario, además en la mansión Sagan solían realizarse eventos de alta sociedad y más de una vez su padre había enviado maquilladoras profesionales para encargarse de su apariencia. Debido a esta costumbre la sensación del delineador no le supuso ninguna molestia, se comportó tal y como una muñeca suele hacerlo: se dejó hacer, calma, quieta.

Al cabo de unos minutos el señor Wyatt le indicó abrir los ojos, a lo que ella simplemente obedeció, teniendo un encuentro directo con su propio reflejo.
Esto es... – musitó con suavidad, abriendo los ojos de par en par sin simular su impresión. Mine abandonó el sitial para observarse bien, paseando la mirada de su cabeza hasta los pies. No se consideraba bella, pese a su actitud de niña rica consentida, y aquella era una de las pocas ocasiones en las que realmente le satisfacía lo que veía de sí misma. – ¡Ah, qué bien se ve! – Comentó con fascinación, permitiéndose sonreír con naturalidad ante la imagen que el espejo proyectaba. Jamás se le hubiese ocurrido tal combinación, aunque era bastante comprensible pues no era el tipo de persona que solía vestir a color.

Giró su cuerpo con gracilidad, movimiento que hizo bailar a su alrededor los pliegues del término del abrigo, similares a una falda. Acabado este gesto se volvió a observar a Wyatt con el interés encendiendo su mirada.
Usted es una persona muy talentosa, será un honor encargarle mi apariencia a partir de hoy. Prometo no causarle problemas – declaró Mine con admiración, llevando deliberadamente una mano a su rostro. Todo estaba bien ahora, no habría necesidad de advertirle al estilista de su inestabilidad... ¡Podía dar por sentado que nada malo ocurriría con su asistencia!

Las mujeres del salón que a distancia los observaban no podían ya ocultar su rabia, algo que alimentó con creces el ego de Mine.

¡Hahaha! ¿Qué tal, perdedoras?

Era una suerte para ella que el recato y la apariencia de señorita no la abandonasen, pues sus pensamientos oscilaban de una presunción a otra, develando la cría malcriada que realmente era. Volvió a centrar su atención en el estilista al oírle hablar, contentándose de poder conservar los piercings en su oreja, no tardó en asegurarle que los cuidaría. Solo hubo un comentario que, además de sorprenderla, hizo desaparecer esa sonrisa de su rostro pues la colocaba en una situación un tanto apretada.

Señor Wyatt, se lo agradezco pero no puedo aceptar semejante regalo. Este abrigo es muy costoso, no sería correcto – respondió con educación, negando con la sola palma.
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Invitado el Dom Feb 23, 2014 10:05 pm

Algo que le complacía mucho al rubio era ver ese tipo de sonrisas por un trabajo que había hecho el mismo, sin poder evitarlo sonrió suave el también ya que solía ser contagiosa la felicidad de sus clientes en ocasiones, la alabanzas le pasaban por al lado ya que solía recibir muchas así que eran algo así como “figuritas repetidas”, el cada vez se sentía más apegado a las expresiones de sus clientes no siempre podía ver esas expresiones de felicidad por solo un simple delineado o sombreado de ojos, resultaba difícil y no era porque el mismo careciera de confianza en si mismo, sino porque era difícil tratar con tantos tipos de personas nunca sabias lo que podías esperarte con las actitudes de algunos. Dejo de observar a la joven peli roja y se concentró en ordenar el lugar y poner las cosas que había utilizado en su lugar, ignoro las actitudes de las otras jóvenes hacia la chica y viceversa, estaba acostumbrado a los ambientes hostiles sino no podría ser un estilista, el solo se concentraba en su trabajo y no en las opiniones personales de otros, ya había pasado por esas cosas y estaba grande como para volver a digerir ese tipo de basura que solo contaminaba su trabajo por eso evitaba lo más posible ese tipo de roces o contactos.

Al terminar de ordenar el lugar con suma delicadeza y rapidez dejando todo en donde estaba volvió a observar a la muchacha que parecía rechazar el regalo, lo cual sorprendió un poco al rubio ya que ese tipo de actitudes eran bastante peculiares y extrañas, las muchachas que tenían esa actitud e independencia en sí mismas eran agradables para él, no estaban lejos de ser “su tipo” y si esa niña tuviese un par de año más tal vez el rubio se hubiese atrevido a coquetear un poco ya que resultaban ser muy extrañas por esos ámbitos, más aún una niña que parecía tener todas las actitudes de una joven adinerada, pero eso de rechazar el abrigo a pesar de que fuese costoso había sido algo digno de recordar- No me niego, ese abrigo tiene tu “nombre”, hasta ahora a nadie le había quedado bien y no te preocupes puedes quedártelo, pero utilízalo de vez en cuando estuvo encerrado por bastante tiempo- le aclaró con calma observando aquella pieza que utilizaba la joven Sagan. No podía decir que tenía el cuerpo de una modelo, ya que solían tener un aspecto andrógino pero tenía una figura estilizada aquella muchacha, además un rostro de muñeca – Oh… eres hermosa, tengo una sobrina de tu edad, me hacen recordar lo distintas que son las muñecas japonesas y europeas- tenían su belleza particular cada una, pero si ponía una al lado de la otra podría ser una bella combinación, le agradaba tener ligeras ideas sobre qué cosas podría vestir cada una, aunque dudaba que la joven Sagan le gustasen ese tipo de cosas parecía una joven más refinada del tipo que vestía a la última moda y no como una muñeca de porcelana, aunque un bello vestido con volados no le iría nada mal a esa joven, de hecho la embellecería aún más, se sintió afortunado por tener a Mine como nueva cliente, sería un placer trabajar con ella – Esperare para el próximo trabajo en ese caso, llámame para lo que necesite. Si necesita un nutricionista o hacerme una consulta sobre algo puede llamarme- tomo un bolígrafo que tenía por allí cerca y escribió con sumo cuidado sobre un papel el número de su celular personal más su nombre y apellido, luego se lo entregó a la joven pianista- Sepa disculparme, me quede sin tarjetas de presentación- al haber llegado de manera reciente al lugar tuvo que presentarse con muchas personas a las cuales les entrego su tarjeta de presentación y hasta el día siguiente no tendría más de ellas.
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Mine Sagan el Jue Mar 06, 2014 3:02 am

Le sorprendía oír que Wyatt tenía una sobrina. Le daba un poco de curiosidad, ejemplificando comportamientos como el anterior estaba claro que ella no se llevaba bien con las mujeres y no sería exagerado afirmar que no tenía ni una sola amiga, pero sin lugar a dudas le interesaría conocer a una chica que fuese familiar de su estilista. ¿Con qué tipo de belleza le sorprendería? ¿Sería tan talentosa como él? ¿O tendría un poco de ese buen gusto?

Mantuvo el silencio y el porte ante su respuesta, un poco incómoda por verse en la obligación de usar un abrigo que no le pertenecía. Era un regalo espléndido, se moría de ganas de lucirlo pero ¿realmente estaba bien? Recordó aquello que su padre le había indicado hasta el cansancio: seguir las indicaciones de los asesores sin chistar, fue esta la única razón por la que Mine acató obediente.

La joven heredera extendió una mano para recibir el papel del estilista, le dedicó una sonrisa escueta y un tanto tímida antes de guardar el número en el interior de su nuevo abrigo. Era comprensible que un sujeto como él fuese tan solicitado, lo de la tarjeta de presentación le parecía una nimiedad al lado de... Algo mucho más importante que quería pedirle.

Se... Señor Wyatt... Si no fuera muy imprudente me gustaría... – comenzó su solicitud con un breve tartamudeo que evidenciaba su nerviosismo inicial: – ...¡Pedirle ayuda para la fiesta de año nuevo! – Completó la oración con más emoción de la permisible, privándose del recato anterior Mine exclamó con luz en sus ojos y los brazos flectados. Observaba al mayor como un niño pequeño que intentaba convencer a sus padres de obtener cierto regalo, ansiosa y llena de esperanza.

La verdadera razón por la que quería conocer al hombre que se encargaría de su apariencia era porque quería tratar ese tema tan "delicado" para ella. Esa fiesta era una gran oportunidad para lucir su talento frente a la competencia y los medios, además que, siendo ella su "cliente", no podía permitir que hiciera el ridículo frente a los críticos de la moda. O eso pensaba ella... En el fondo solo quería impresionar a Lucien.

Como usted sabrá, cada año Merveilles realiza una fiesta dedicada al personal y a los estudiantes de la Academia Musette. Me gustaría invitar a... Una persona muy especial... – más decidida que de costumbre, la muchacha comenzó a explicarle su pequeña situación con un dejo de vergüenza en el rostro. La imagen de una quinceañera enamorada resultaba menos melosa que Mine en esos momentos, quien técnicamente se retorcía por la sola idea de pasar la velada con su amado Lucien. – Aún está estudiando pero tiene un año más que yo, es increíblemente guapo, talentoso, su genialidad resalta por cada uno de los poros de su piel~ Me gustaría lucir realmente radiante para él... ¡No quiero que ninguna otra arpía...! Eh, digo... Quiero impresionarle y creo que usted es la persona indicada... – agregó, escondiendo parte de su maliciosa personalidad con el fin de convencerle.

La piel se le encendía con suma facilidad cuando hablaba de Lucien. Su emoción podía ser fácilmente identificada como un enamoramiento pueril e inmaduro, de esos que incluso planean la boda antes de cualquier formalidad menor.

¿Qué me dice? ¿Me ayudará? – Preguntó finalmente, llevándose ambas manos a la espalda y jugueteando con ellas a ciegas del estilista.
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Mine Sagan

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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Invitado el Lun Mar 17, 2014 2:25 am

Aquella  niña resulto ser de lo más curiosa y linda a los ojos del rubio,  tenía un aire similar al de Antoinette de ese tipo que parecía difícil acercarse a ella pero a su vez era muy distinta a su pequeña sobrina, se expresaba con más facilidad sobre las cosas que sentía. Quedo atento a las nuevas acciones de la menor, la cual pareció encantada con aquel abrigo y eso puso internamente feliz al estilista, porque no había mejor cosa que  hacer feliz  de una persona a la cual asesoraba en cuanto a la imagen, era algo  que inevitablemente que lo hacía sentir pleno; para cuando la muchacha abrió su boca para hablar con cierta timidez se quedó más que atento escuchándola aquella petición solo hizo que Wyatt  se quedase en su lugar con una expresión  seria escuchándole al decir aquellas cosas,  al parecer quería su ayuda para año nuevo aquella fiesta en la que   debía hacer lucir de manera excepcional a la joven muchacha, ya le habían pedido turnos para esa fecha así que estaba un poco ajustado pero hasta el momento solo era turnos para la mañana, cercanos a la noche no le habían pedido nada  así que de seguro podría hacer un lugar para la chica, ella parecía querer lucir bien aunque no estaba seguro de si darle ese lugar, había gente con más urgencias que aquella muchacha por lo que Wyatt dudaba de poder darle un turno.

Iba a negar la petición,  no conocía bien a aquella chica así que no podía dar por seguro que pudiese ayudarla en lo que quería. Wyatt estuvo cercano a dar una negación  ante aquello, lo cual podría bajar la autoestima de su cliente pero cuando escucho para que era y su sinceridad al querer tanto a ese muchacho el rubio no pudo evitar mirarle con sorpresa y luego cubrirse la boca un poco para reírse  prácticamente a hurtadillas, aquello le había sorprendido ya que no se esperaba que la muchacha  fuese tan posesiva y ese tipo de actitudes eran del agrado de aquel hombre, si bien no siempre las veía como algo positivo, no podía evitar sentirse admirado ante la sinceridad de la niña- En verdad… eres sorprendente,  solo por ese entusiasmo te daré el tercer turno que me queda,  eres un desafío-  era tan bonita que  presentaba cierto desafío para Wyatt, había tantos vestidos que pasaban una y otra vez por su cabeza, el color obviamente seria rojo porque definitivamente era el color de esa muchacha, un color apasionado y violento, sentía que encajaba con ella pero aun así decidir cuál podía ser el modelo era algo difícil, si no tenían ese primer paso listo no podrían avanzar mucho más- En ese caso señorita, nos debemos adelantar.  ¿Aún no tienes un vestido? ¿no?- le ofreció su brazo el rubio para que se lo agarrara mientras la guiaba hasta un lugar en donde pudiesen hablar ellos dos tranquilamente, tendría un par de catálogos para mostrarle quería que ella participase en esa  decisión,   además tenía tiempo así que podría usarlo tranquilamente en decidir que podría usar para aquella maravillosa noche aquella muchacha tan osada.

-¿Puedo decirte Mine?, solo te voy a decir que el joven quedara encantado puedo asegurártelo. Ya eres hermosa.- dijo con toda tranquilidad el rubio, primero y principal para él era hacer sentir segura a la persona con la cual trataba además el tenia suma confianza en que alguien como esa chica podría lograr todo lo que se propusiera, siempre y cuando estuviese segura de sí misma.  Por momentos Wyatt solo le observo de reojo y solo pensó en que si esa chica iba bien encaminada,  en un futuro sería una mujer fuerte sin vacilaciones
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Re: El salón de cristal.

Mensaje por Mine Sagan el Jue Jun 12, 2014 10:50 pm

En retribución a su inesperada afirmativa la muchacha del cabello rizado asintió con energía, plasmando en su férreo semblante una sonrisa que pocas veces mostraba a los demás. No podía creer que un estilista reconocido iba a prestar su valioso tiempo en atender sus caprichos... ¡Pero aquella fiesta era muy importante! ¡Debía lucir perfecta! Ahora sólo le quedaba asegurarse de que Lucien no asistiera con otra chica... Era un problema, considerando la popularidad del muchacho ya habrían varias en fila esperando una oportunidad.

Pe... Pero yo soy su novia... ¿Verdad? Puedo interpretar nuestra relación de esa forma, ¿no? ¡Ah, ¿pero qué haré si decide ir con su hermana?! Aquél pensamiento le abrumaba de cuando en cuando, consiguiendo estremecer su frágil corazón.

¡Es todo un honor para mí, señor Wyatt! ¡Muchas gracias! – Respondió al estilista con entusiasmo y recato, mostrando más honestidad de la usual. – Cla... Claro, puede llamarme como le parezca más cómodo. – No le importaba si le llamaba Mine o señorita Sagan, a fin de cuentas ella estaba dejando su apariencia y parte importante de su trabajo en manos de él. Acomodaría los formalismos en base a sus comodidades.

Se encontraban comentando animosamente los pormenores del vestido: color, tipo de escote, largo de la falda y demases... Cuando un semblante bien conocido le distrajo, desviando su mirada y atención hacia el pulcro muro de cristal que aderezaba ese cuarto. A través de él, saliendo de una oficina aledaña a la de Wyatt, se encontraba su hermano... O mejor dicho, a un chico idéntico a su hermano. Lucía más alto, guapo y expresivo, además que se veía como un auténtico idol, pero la esencia del pequeño Sagan prevalecía. No puede ser...

Los pensamientos de Mine fueron bloqueados ante aquél avistamiento. La posibilidad de encontrarle estaba, estuvo desde el principio... ¿Qué haría si le veía? ¿Qué explicación daría a sus largas ausencias?

Acabo de recordar que debo hacer algo con suma urgencia, ¿puede disculparme por esta ocasión? Le contactaré más tarde. – Fue lo único que Mine dijo a su estilista, antes de precipitarse hacia la puerta y perderse entre los trabajadores del salón, escapando. Sin haberlo querido se había llevado el abrigo consigo, ya tendría la oportunidad de excusarse de forma más apropiada.

No podía dejar que Sel le viera, no cuando su relación con Lucien estaba en su mejor punto. ¿Interferiría? Si, claro que si... No se lo permitiré. Antes de salir del salón de asesoría de imagen la joven pianista concluyó que por el bien de su romance debía cortar en definitiva las relaciones con su hermano.

Lucien jamás lo aceptaría... Jamás me aceptaría...
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