Conectarse

Recuperar mi contraseña




Últimos temas
» Deathless Love (cambio de botón)
Miér Nov 14, 2018 11:03 pm por Reino

» Imitation Black [Afiliación Normal]
Lun Nov 12, 2018 6:46 pm por Reino

» I'm with you [Priv. Andrea Laakkonen]
Dom Nov 04, 2018 3:42 am por Andrea Laakkonen

» Obra Escolar: Reunión de orquesta y composición.
Sáb Nov 03, 2018 8:56 pm por Lucia Luarent

» Confieso que...
Miér Oct 17, 2018 2:07 pm por Laurence Förakt

» Nueva área ( Ikuto )
Mar Oct 16, 2018 2:03 am por Ikuto Tadase

» Encuentro en la tierra (Priv. Drayden)
Lun Oct 15, 2018 11:48 pm por Ignis Fragarach

» Underground (R)
Lun Oct 15, 2018 11:14 pm por Ignis Fragarach

» Una de muchas malas ideas (Privado)
Lun Oct 15, 2018 12:29 am por Alekzandra Essel De York



Mejores posteadores
Reino (1192)
 
Mine Sagan (1126)
 
Regan Vosuet (1032)
 
Dante Rivelli (931)
 
Aria Ainsley (743)
 
Ayato (708)
 
Yuki Nakayama (659)
 
Lucien Luarent (551)
 
Momoka (551)
 
Katherine Howell (536)
 







Crear foroCrear foroLacim Tenebris



Territorio enemigo (P. Eos)

Ir abajo

Territorio enemigo (P. Eos)

Mensaje por Nikolaj Conrad el Miér Nov 22, 2017 6:26 pm

A Nikolaj nunca le había gustado el deporte, ni el ejercicio en general, pero por primera vez en su vida, pudo evocar con gratitud la imagen de su madre repitiendo su incansable lema de: “un ser humano medianamente decente debe tener una profesión, debe saber tocar un instrumento y debe perfeccionar alguna especie de deporte”. ¿Por qué? porque el atletismo que durante toda su infancia, adolescencia y vida universitaria había practicado con resignación y hastío, hoy le había permitido dejar atrás a cuatro guardias dispuestos a reducirlo, entregarlo a la policía y quizás demandarlo por el dinero que no iba a tener de aquí a unos 10 años.
Sonrió con suficiencia ante la idea de haberse salvado de aquello mientras se escondía tras los casilleros de un pasillo que se veía bastante abandonado. No tenía ni puta idea de dónde se encontraba, pero al menos ya no se escuchaban sonidos de gente cercana, mucho menos los gritos y las llamadas por radio, así que se tranquilizó. Pero apenas bajó la adrenalina de la victoria recordó que sus pulmones ya debían estar demasiado conquistados por la nicotina, así como también sus músculos por la inmovilidad de los juegos online. Apoyó entonces la espalda en el muro del pasillo y se dejó caer hasta quedar sentado de cuclillas, tratando de normalizar la respiración y de evitar un preinfarto.

Irrumpir ilegalmente en uno de los sellos más famosos del país no era sido tan sencillo como había imaginado, pensó, mientras al mismo tiempo puteaba entre dientes a los jodidos artistas con sus complejos de dioses y a los jodidos detectores de humo que no lo dejaban fumarse un maldito cigarro en paz en medio del edificio.
-Apenas sea un periodista famoso voy a trapear el piso con las bocas de todos estos estirados de mierda- murmuró, y de su chaqueta sacó un maltrecho pedazo de papel donde había apuntado los nombres de sus aspiraciones de entrevista.
Si ya había llegado tan lejos, no iba a irse sin al menos sacarles un par de fotos comprometedoras.


avatar
Nikolaj Conrad

Ocupación : Periodista
Mensajes : 52
Fecha de inscripción : 28/09/2017
Masculino

Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Territorio enemigo (P. Eos)

Mensaje por Eos Inkblot el Jue Nov 23, 2017 12:02 am

Las reuniones no eran lo suyo, más si encima tocaba revisar su propio trabajo, era algo de lo que estaba sumamente orgulloso, era en lo único que se permitía ser perfeccionista arreglando incluso sonidos apenas perceptibles al oído humano. A veces le tocaba el típico sabelotodo que quería mejorar algo que no era capaz de ser mejorado, se sentía vacilado, ¿cómo podía el humano ser tan terco? Tampoco es que pudiera decir a los cuatro vientos que se callara, que su oído no era capaz de percibir lo mismo que el suyo, sólo podía quedarse ahí de pie cagandose en su estampa en silencio y procurando hacer entender de un modo más comprensivo que aquello era imposible. Para rematar, era en esos momentos cuando de verdad debía vigilar sus atuendos, su mentor sonidista le dijo “Eos, si vas a reunirte con tus clientes por lo menos ve presentable” y aquello era un dolor de cabeza, el traje era la opción más formal pero a falta de expresión facial daría una imagen mucho más seria, además eran incómodos, siempre optaba por pedir ayuda a su vecina, una señorita que trabajaba en el puticlub de al lado pero con la que tenía muy buena relación vecinal. Por lo menos tenía mejor gusto y era todo un encanto de persona.

Iba bastante distinto a lo usual, una camiseta de cuello ancho y manga corta, un cardigan crema que le iba una talla o dos más grande, y sus pantalones negros favoritos ajustados, eran muy cómodos y eran elásticos, algo que adoraba en ellos por la movilidad, de hecho cuando los descubrió compró varios y alguno de un color diferente, desde entonces nunca se vio llevando otros. Para sus pies no se calentó la cabeza, unas zapatillas estilo Converse e iba más cómodo que nadie; dado a que iba distinto a lo usual, una de las presentes parecía haber redescubierto sus encantos y lo estaba desgastando con la mirada, lo que hacía el cambiar de ropas, ¿eh? eso era algo que siempre había hecho gracia a Eos, al mismo tiempo se sentía algo incómodo empezar con las pruebas de sonido con aquella persona demasiado cerca, estaba deseando terminar de una vez y quitarse a esos individuos de encima. Ya no veía la hora cuando por fin llegó el momento, por unos momentos se sintió hasta iluminado por los dioses, incluso creía ver un haz de luz caer del techo… no, eso era uno de los fluorescentes que se acababa de medio desenganchar del techo, pero le servía igual.

Al salir de la sala era difícil saber si era su pie o su cabeza quien salió primero, aun si tenía la voz de aquella mujer de fondo y a sus espaldas, su objetivo era salir, le daba mal yuyu aquella mujer, ¿y si se acercaba más? Le daba fastidio pensar que sus espacios personales pudieran fundirse, eso era demasiado para él, empezó a andar rápido triunfal de conseguir dejarla atrás y que captara el mensaje silenciosamente. Al girar un par de esquinas detuvo los pasos de repente, había un hombre de cuclillas, con un papel en mano, nada sospechoso, pero lo que llevaba puesto era algo que llamó su atención acosandole con la mirada por unos momentos, no dudó en acercarse hasta quedar frente a él, agachándose para quedar a la misma altura.

- ¿Eliges la puta ropa tu o te ayudan? A mi me ayuda la vecina del puti, hay gente que elige sus trabajos con el ano, menudo jodido desperdicio -bajó la vista al papel que tenía en manos- pero seguro que a tí te queda todo genial, estás tan bueno que hasta con una puta mierda en la cabeza estarías fabuloso -intentaba ver qué había ahí, pero su cerebro procesó algo más importante, alzando la mirada hacia él de forma repentina- ¿qué haces aquí? ¿buscas a alguien? ¿te has perdido?
avatar
Eos Inkblot

Ocupación : Sonidista
Mensajes : 62
Fecha de inscripción : 13/11/2017
Masculino


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Territorio enemigo (P. Eos)

Mensaje por Nikolaj Conrad el Jue Nov 23, 2017 8:54 am

Nikolaj (ya más por gusto que por cansancio) siguió despotricando entre dientes contra toda la industria en la que se había metido mientras sus manos buscaban la cajetilla de cigarros que se había decidido a fumar en la ventana más cercana. Pero antes de que pudiera encontrarla sintió que alguien lo miraba desde no muy lejos.

Mierda, los guardias, pensó, tenso ante la idea de correr de nuevo por su vida y estabilidad económica. Pero apenas se giró a encararlo, se topó de lleno con la cara de un chico que no tenía pinta de seguridad por ningún lado.

Se quedó mirándolo pasmado unos segundos, tratando de decidir en aquellos instantes si debía descartarse y escapar, pero la naturalidad con la que le habló terminó por confundirlo, distraerlo y, finalmente, calmarlo.

-La elijo yo- le dijo luego de un rato, pero después frunció el ceño pensándolo mejor -En realidad, la eligen las tiendas, porque solo puedo comprar las cosas que ellos eligen poner en remate. Y no es que haya mucha variedad- su cerebro amenazó con profundizar más en aquella reflexión de mierda, pero el desconocido siguió hablando y lo detuvo a tiempo.

Una vez más, no supo si el chico hablaba en serio o no. Su expresión (o mejor dicho, inexpresión) no se correspondía demasiado con su tono ni con lo que le decía, pero por lo mismo, tampoco parecía alguien que fuera fanático de las bromas. Lo miró unos segundos como sopesando las opciones, pero al final desechó la oportunidad que en cualquier momento hubiera aprovechado para dejar tirado este trabajo de mierda, invitarlo a beber y potencialmente a un motel (¿con qué dinero? solo dios lo sabía), y se fue por la ruta segura. Al menos por el momento.

-Me llamo Nikolaj- se presentó, aun sentado en el piso pero extendiéndole una mano a modo de saludo -Soy periodista, y me metí a la fuerza en el sello para entrevistar a las “nuevas promesas musicales de Glass City”- dijo, evidentemente ironizando la última parte. Omitió también sus intenciones de paparazearlos hasta en el baño si fuera necesario.

-¿Conoces a alguna de estas personas?- le preguntó, mostrándole el maltrecho pedazo de papel que ya había notado de antes. La caligrafía del periodista era radicalmente mala, casi ilegible, pero con un poco de suerte Eos podría darse cuenta que su propio nombre figuraba entremedio.
avatar
Nikolaj Conrad

Ocupación : Periodista
Mensajes : 52
Fecha de inscripción : 28/09/2017
Masculino

Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Territorio enemigo (P. Eos)

Mensaje por Eos Inkblot el Jue Nov 23, 2017 10:37 am

Podía entenderle perfectamente, de hecho el escucharle hablar de forma sincera sobre de dónde sacaba la ropa hacía que quisiera hablar más con él, ese tipo de cosas le gustaban en una persona, sinceridad ante todo, y aunque su rostro no lo mostraba, de poder, esbozaría una sonrisa cómplice con ello. Miró de reojo la mano que el ajeno le tendía, por unos momentos parecía no saber cómo devolver el gesto pero al final lo captó imitándole- Eos -alzó la vista a Nikolaj sin ver en su profesión nada preocupante, sin embargo volvía a agradarle que fuera tan sincero con el asunto de haberse colado- entonces estabas escapando de aquellos putos sacos de músculo, ¿eh? -entonces tendría mucho sentido la posición con la que le había encontrado. Oteó el pedazo de papel de nuevo, entrecerró los ojos hasta con el ceño algo fruncido, no entendía nada de nada, incluso pegó tanto las narices que podría fundir la cara con el papel, al menos pudo atisbar aquello que más debería interesarle.

- ¡Hostia puta, que está mi nombre! -señaló donde creía haberlo visto entre tanto “garabato” despegando su rostro para que pudiera verlo mejor- Eos Inkblot, ese mismo -clavó de nuevo su mirada en el ajeno, parecía incluso que fuera a atravesarle, pero no, estaba asimilando de que alguien desconocido pudiera tener interés en buscar su persona, no se consideraba para tanto, pero es que Eos tampoco es que se fijara mucho en cómo pudieran percibirle los demás, simplemente hacía su trabajo ignorante de la vida, ya podría algún día ser considerado el mejor que seguiría sin darse cuenta… bueno, en su cuenta bancaria quizá sí, pero eso sería lo único que le importaría en ese momento- pues tienes la suerte metida por donde no brilla el puto sol -no había soltado su mano en todo momento, como que se había olvidado de ese detalle al distraer su atención hacia otras cosas, por lo que al levantarse y enterarse de que su mano seguía con la ajena parpadeó unos momentos, pero ya que estaba aprovechó para tirar un poco de él para indicar que se levantara- de los demás no tengo ni puta idea -seguro que le ayudaría de saberlo, pero no se había topado con mucha gente del sello aún- pues vamos a comer, te pienso hacer un puto pretty woman low cost que lo vas a flipar -lo más normal del mundo, apareció periodista, entre la lista estaba él, con la de cosas que podría soltar al mundo de su persona y estaba más que dispuesto a invitarle a llenar su estómago, sin problema a hablar- pero no esperes una mierda restaurante michelín, que además de venderles mi riñón por plato su comida sólo la encuentras con un puto microscopio -y además dio un golpe de cabeza asintiendo con convicción de sus palabras, lo había visto con sus propios ojos cuando era más joven y otros le “mimaban”, no sabía si aquello era una broma o si el plato venía también como menú comestible- hoy has pillado el mejor puto día, no me van a echar de ningún restaurante por las pintas, eliges tú que para algo hoy vas a ser mi putón -se quedó unos segundos en silencio, mira a un lado, luego al techo como si algo se le estuviera olvidado, hasta que bajó de golpe la vista a él de nuevo como en un resorte- ¡INVITADO, JODER! ESO, ya no sé ni hablar con puta propiedad, ¡Eso me pasa por hacer referencias a malditas películas! Si solo me ha faltado meterte en la puta esquina a enseñar la mercancía -se reiría por la imagen mental que acababa de pasar por su cabeza, pero ahora mismo lo único que logró hacer es entreabrir los labios al estirar las comisuras, mostrando levemente los dientes en una expresión un poco extraña pareciendo un violador en potencia planeando qué orificios profanar primero. Menos mal que dicha expresión duró poco.
avatar
Eos Inkblot

Ocupación : Sonidista
Mensajes : 62
Fecha de inscripción : 13/11/2017
Masculino


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Territorio enemigo (P. Eos)

Mensaje por Nikolaj Conrad el Jue Nov 23, 2017 6:41 pm

Apenas el sonidista se reconoció, Niko lo miró sorprendido, incluso un poco boquiabierto, y luego volvió a fijar su atención sobre el trozo de papel con la misma intensidad con la que el chico, Eos, lo había hecho.

-¡Así que eso decía!- parecía broma que ni él mismo se entendiera la letra, pero también se le notaba legítimamente feliz.

Se incorporó entonces con su ayuda, y aunque creía que ya había tenido la suerte que necesitaba hasta para el resto de la semana, de la nada Eos pronunció las palabras que había querido escuchar desde que había llegado a Glass City, las palabras que por un segundo detuvieron su corazón y lo dejaron con los ojos casi brillantes de la emoción: “(...) vamos a comer (...)”.

En realidad, si su sensibilidad no hubiera estado casi muerta, probablemente también se hubiera largado a llorar,

A partir de ahí era como estar drogado. Hubiese jurado que de la espalda del sonidista salía una especie de aura angelical, y que el mismísimo cosmo le añadía a su imagen una pista de música barroca, que si bien contrastaba un poco por las puteadas que decía cada dos palabras, a ojos de Niko no le quitaban la divinidad.

De ahí prácticamente solo se limitó a controlar la saliva que se le acumulaba en la boca y a asentir en silencio a todo lo que Eos decía, sobre todo a esa parte donde despotricaba contra la comida gourmet. ¿Cómo mierda la modernidad había permitido que la comida terminara reducida a eso?

-Como invitado, por trabajo y hasta como puto, cuenta conmigo- respondió con más seriedad de la que ameritaba la frase y sin realmente pensarse mucho qué estaba diciendo. Cuando lo hizo, también evocó en un flash la imagen que Eos había mencionado, y un escalofrío lo recorrió cuando pensó en que su pobreza podía terminar arrastrándolo a algo aun peor.

“O sea, un sugar daddy lo acepto, pero ya estoy viejo para conseguirme uno con buena relación edad/precio/calidad y tendría que conformarme con esos viejos horribles de fetiches absurdos...” durante unos segundos lo imaginó. Pero no duró mucho; eso ahora no importaba.

Volvió a la realidad y con ello volvió a mirar al chico justo cuando comenzaba a... ¿sonreír? de aquella forma tan rara. Toda su alucinación mágica y divina desapareció de golpe, e incluso en su letargo, algo de desconfianza le dio. Como que le hacía recordar a esas propagandas que la policía pasaba en televisión abierta advirtiéndole a los niños que no se acercaran a extraños, menos a aquellos que les ofrecían cosas.

Pero, una vez más: eso no importaba. Angelical, diabólico, violador, casto, mala o buena gente, Niko simplemente hacía lo suyo y se entregaba a lo que su suerte le mandara.

-¿Conoces algún lugar? Por lo general no salgo a comer fuera de casa. Con 3 maruchanes al día me basta- dijo, pronunciando lo último con algo parecido al orgullo; como si fuera alguna especie de logro.
avatar
Nikolaj Conrad

Ocupación : Periodista
Mensajes : 52
Fecha de inscripción : 28/09/2017
Masculino

Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Territorio enemigo (P. Eos)

Mensaje por Eos Inkblot el Vie Nov 24, 2017 1:14 am

Le hizo gracia que ni él entendiera su propia letra, de algún modo se le hizo hasta adorable por lo general, y eso que el joven físicamente de adorable no tenía nada si más bien era atractivo, pero él y su forma de ver las cosas, el físico no tenía nada que ver en su opinión. Pudo notar cómo se le iluminó la mirada, ¿tanto le gustaba comer? Quizá tampoco podía permitirse comer algo decente, podía entenderle, solo que él siempre se alimentó de cualquier cosa que pasara por sus narices, y porque no podía comer a humanos, cuando tiene mucha hambre hasta ellos le parecen apetitosos. En realidad no es que no fuera a lanzarse a ello, pero debía bloquear esos instintos en parte depredadores, ya que podía llegar a ser bastante amoral de lo contrario.

- Qué entregado, joder -pero se lo apuntaba mentalmente, ¡él se ofrecía! Además, tampoco tenía la oportunidad de comer mucho en compañía, aparte de Hanan, de quien hacía de niñero- pues entonces te pienso traer a comer cuando te dé la gana, es mejor que comer más solo que la una -dio un golpe de cabeza para que le siguiera, estaba más que dispuesto a llevarle donde fuera siempre y cuando su billetera se lo permitiera, se lo llevaría a casa pero tiempo, quizá no era un gran amante de tener a los vecinos como banda sonora y le acaba de conocer- una vez fui a uno con Nan -como si la conociera también el periodista- estaba bien de precio pero te llevaré a uno con más puto glamour-abriendo un poco los ojos al escuchar que se alimentaba a base de maruchanes- ¡Joder a eso lo llamo yo a enviar a la mierda la salud! Luego te doy mi puto número y te haré de abuela cuando tengas hambre -eso le había llegado a su maltrecha patata. Le guió hasta fuera del edificio, cagandose en los de seguridad cuando al verles hicieron hincapié de que el periodista debía tomar represalias, asegurando de que era un amigo suyo y que le dejaran en paz.

A aquí:
avatar
Eos Inkblot

Ocupación : Sonidista
Mensajes : 62
Fecha de inscripción : 13/11/2017
Masculino


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Territorio enemigo (P. Eos)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.