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Cambio de Turno (Libre)

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Cambio de Turno (Libre)

Mensaje por Casper Grayling el Vie Mayo 19, 2017 10:35 am

Diez minutos para las ocho del día viernes y comenzaría el turno de noche de doce horas de Casper en el área de urgencias. Aunque había estado en la escuela hasta las 5 de la tarde, para él bastaba dormir una hora, comer, alistarse como para continuar con la rutina que a muchos tal vez le parecería exagerada, agotadora o por lo menos un fastidio que cualquiera trataría de evitar, pero un día así no era nada en comparación a dos semanas atrás, cuando pasaba el ochenta porciento de su tiempo dentro del hospital. Turnos de veinticuatro o treinta y seis horas no eran sorpresa para él hasta el momento en que su salud comenzó a deteriorarse. Su postura hablaba por si sola de su agotamiento, y había comenzado a hacer errores estúpidos que por supuesto, no se podía permitir tener cuando se trataba de la vida de una persona, por lo menos y hasta el momento, nada grave había sucedido, pero fueron sus mismos superiores los que notando su estado, le ofrecieron un cambio de ritmo y un empleo distinto. No podía reclamar, la escuela era un lugar agradable, amplio, los muchachos generalmente eran bien educados y los recursos con los que contaba la enfermería eran los suficientes como para sentirse en el mismisimo hospital. Ahora, ya más relajado, poco a poco había vuelto a su equilibrio, aunque mantuviera una postura encorvada, al menos la sombra bajo sus ojos había desaparecido y el color enfermizo en su piel, también. Se podía decir que iba repuntando poco a poco, como si intentara rescribir su historia en aquella ciudad. Y es que habían pasado seis meses desde su llegada pero él poco y nada había hecho más que trabajar, solo conocía los lugares más necesarios de la ciudad y fuera de sus pacientes, no había logrado conocer a nadie, mucho menos entablar una amistad más allá de su vecina, una mujer de edad avanzada que solía siempre cambiarle el nombre, pero a Casper no le molestaba, la mujer solía darle fruta o algún postre casero que preparara, para el polaco aquella mujer se había vuelto como una abuela adoptiva.

Sonriendo se colocó su uniforme de trabajo, un conjunto de un celeste muy pálido que él estimaba bastante, le hacía recordar los días en los que había trabajado con su madre en la clínica de neurología en Estados Unidos, porque básicamente era el mismo modelo, solo que en otro color.

A las ocho en punto Casper realizó el cambio de turno y se puso al día con los casos que habían llegado a urgencias, aquellos que aún no eran derivados a alguna sala del hospital y otros que venían con lesiones menores y no necesitaban hospitalización alguna. ¿Qué llegaría durante la noche? Era un completo juego de azar.
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Casper Grayling

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Re: Cambio de Turno (Libre)

Mensaje por Takeshi Momo el Lun Jul 24, 2017 4:39 pm

Detestaba estar en ese lugar, pero desgraciadamente debido a su condición debía ir con regularidad, a veces se sentía como un conejillo de indias para esos aprendices en su mayoría e incluso los experimentados que tenían curiosidad sobre la patología poco común. Ya la consulta había finalizado, así que se mantuvo alerta en los pasillos del ala de psiquiatría, sin saber dónde iba hasta la segunda planta dónde no vio a nadie y se relajó un tanto. Pasó de repente. No lo vio venir, se asustó al principio temiendo perder el conocimiento por completo una vez en el suelo. Caminaba por el pasillo de la segunda planta y de repente cuando iba a bajar las escaleras un interno le empujó por detrás, no le vio la cara hasta que llegó al final de los escalones cuando se le echó encima y le arañó en la frente justo encima de la ceja derecha. A parte el rodar por las escaleras le había hecho una herida en la barbilla y futuros moretones en los brazos, no era grave pero en ese momento temió que no se apartara. Pero unas voces gritando y unas pisadas que bajaban por las escaleras corriendo le daban a entender que ya estaba salvada.

La enfermera cogió al interno y pronto llegó un enfermero que lo agarró también alejándolo de ella  mientras se movía y casi convulsionaba estirando los brazos.  No sabía qué cosa había pasado por su mente para atacarle de esa forma.  La enfermera le dijo que fuera a que le curaran esas heridas antes de que se le infectasen, lo dijo de una forma que parecía que lo escupiese, como si Momo fuera la culpable de cruzarse en el camino de aquel interno que parecía querer matarle a propósito.
Una vez se hubieron alejado se sentó en el suelo pegada a la pared encogiéndose y abrazando sus piernas meciéndose para tranquilizarse, una vez calmada soltó sus manos dejando las piernas estiradas y apoyó la cabeza en la pared. Aquella situación le había recordado a cuando su padre vino a pegarle. Muchas de las veces, no sabía por dónde iba a salir, con que pretexto, con qué cosa había hecho mal para que le pegara, muchas veces cuando iba bebido ni siquiera le hablaba tan solo actuaba y no le valía que se resistiera. Por ello había aprendido a quedarse quieta echa un ovillo en el suelo hasta que los golpes cesaran y pudiera reflexionar que había hecho mal. Las imágenes me venían como un flashback e incluso podía escuchar los sonidos de los golpes y los producidos por ella al recibirlos...

Negó mirando al techo con los ojos cerrados sin querer pensar en eso, queriendo olvidar, y pasó una mano por su rostro sin pensar en las heridas hasta que las notó y dio un respingo pero no apartó la mano abriendo los ojos. Tocó su frente, y  bajó la mano viendo la sangre. No era un corte muy profundo ya que no le había hundido la uña, no salía tanta sangre. Notaba los brazos entumecidos y también la espalda. No quiso levantarse hasta que pasados unos minutos pudo notar a uno de esos gorilas de traje, que laboraban para el viejo mafioso. «¿Qué es lo que sucede con este día?». Salía de uno de los consultorios y venía en su dirección. Le vio y le reconoció. Sin pensarlo demasiado, se puso de pie y trató de correr a toda velocidad, por la hora los pasillos estaban poco concurridos así que se le hacía fácil desplazarse. Se adentró en un consultorio vacio, su respiración estaba agitada, no deseaba que la encontrara. Una vez que sus pupilas se adaptaron a la oscuridad notó una bata blanca que colgaba de un perchero, se la puso al igual que cogió unas tijeras del escritorio y la ocultó en uno de sus bolsillos.

Al asegurarse de que no estaba afuera salió ocultando parte de su rostro con el cabello y comenzó a caminar. Una enfermera caminó en su dirección, ella miró hacia otro lado intentando que no le mirara pero era tarde, escuchó sus pasos rápidos y pesados hacía ella. Se detuvo preguntándole si estaba disponible para recibir el turno en urgencias. Era una de esas enfermeras que cuando eres niña te dan miedo y prefieres a la doctora dulce y amable que te da una piruleta después de ponerte la inyección... Sin darle tiempo de responder le cogió del brazo y le guió hasta la sala de emergencias.

Buenas noches, Grayling. Ella parece ser una de las residentes nuevas, parecía un poco perdida así que la guie hasta aquí ¿Tiene un momento para indicarle su lugar mientras llega el doctor a cargo? ¿O está muy ocupado?— dijo la enfermera a lo que yo fruncí el ceño queriendo decir que eso no era verdad. «¿Acaso no se ha dado cuenta de mi edad? » aunque por suerte había ignorado sus heridas. La mujer se alejó, despidiéndose de su compañero. Momo se mordió el labio inferior antes de decirle cualquier cosa al enfermero y desvió la mirada al suelo. No iba a decirle la verdad. Se apartó un poco tapando sus manos con la manga larga, cubriendo antes la frente con el flequillo. —Yo…— murmuró al fin. —  Puedo moverme sola— no podía arriesgarse, estaría en problemas si le descubren. Paseó la mirada por un escritorio cercano e intentó coger con su mano izquierda una de las carpetas que suponía eran de las historias médicas, pero esta no le respondió adecuadamente. Con la diestra sujetó la contraria tratando de determinar el problema, probablemente tenía lesionada la muñeca, pero no podía sentirlo, ni siquiera que tan grave era, ahora los problemas parecían acumulársele. —Debo irme— susurró.
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