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(R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Yui Komori el Sáb Abr 25, 2015 3:56 am

Apretó sus dientes al ver la salida cada vez más lejana, sentía cada movimiento que la exponía a la virilidad de él, a sus manos presurosas y sedientas del pecado que podía sucumbir en su cuerpo, contaminando su esencia, su respiración se agitaba en angustia, temblando cual hoja de papel en los brazos de su captor, tragando duro al escuchar como desgarraba su prenda

De-detente, por favor… Su voz salió en un hilo tembloroso, cuando esos felinos ojos analizaban con desespero todo su cuerpo U-ugh.. Sus manos eran frías como las de un cadáver, comenzó a forcejear para liberar sus muñecas en un acto bastante inutil, sentía pánico y dolor con el horrible sentir de su zurda tocando su busto. Sus piernas se apretaron un poco por acto reflejo, el aire enfriaba su espalda y la filosa y venenosa mirada color rojo sangre la hacía vivir la peor de sus pesadillas. Cada huella estaba siendo grabada en su cuerpo y memoria, todo esto acompañando la semilla de rencor hacía el que en ese momento creía odiar.

Le escuchaba quejarse posiblemente insatisfecho por su cuerpo, pero que más daba eso?
El sujeto era una bestia, flexionó sus rodillas intentando separarlo de ella, abriendo sus ojos avergonzada con “ese contacto” que le hizo arquear su espalda, su cuerpo no estaba respondiendo a sus pensamientos. Piedad…. Todo menos eso Su voz se quebró con esto soltando un pequeño sollozo

Tengo miedo hermano…

Sus piernas se tensaron alrededor de la cintura ajena, dándole algunos golpes en la espalda como podía, claro está que apenas rozando ese antiguo ropaje, que volvía húmeda su piel. El sentirlo acaloraba sus mejillas pero solo podía rogar que le liberará. Déjame libre, qui-quiero ser libre

Recuerda Yui, el ser precipitado siempre juega en contra en la naturaleza
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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Ayato el Dom Abr 26, 2015 7:56 pm

Privó aquél instante de palabras, permitiéndose a sí mismo cerrarse a la única solución viable. Se abandonaría a aquél deseo latente que le pedía la descarga a gritos, sin pensar en las consecuencias. Fue incapaz de sellar sus labios de cuya cavidad escapó una secuencia de profundos jadeos, exhibiendo sus pulcros colmillos y el filo de su lengua en una sonrisa insana pero triunfal.

Solo entonces distinguió cuán solo estaba realmente. Abandonado a su suerte por los suyos, sin poder estar orgulloso de nada. Ni vivo, ni muerto. Ni humano, ni vampiro. Nada. No valía nada.

Maldita sea, era libre. Tan libre que dolía.

Guiado por la creciente ira que empezaba a hervirle el cuerpo, dejó escapar un violento gruñido de sus ahora apretadas fauces, liberando finalmente las muñecas ajenas, sirviéndose de sus manos para asir a la humana del camisón y desgarrarlo con violencia, jalando desde los extremos opuestos hasta desnudarla por completo. Retazo por retazo, agresivo y descuidado, rasgando desde los hombros hasta acabar en la falda, evidenciándose orgulloso de estar violentando a una inofensiva quinceañera.

El reducido busto que tanto le desagradaba fue expuesto con una bestial mordida que hizo pedazos el broche que mantenía firme al sujetador. Volvió ambas manos hacia él, acariciándolo ya sin limitantes.

- Realmente te queda bien el apodo...Chichinashi... - comentó con una sonrisa traviesa colada en los labios, dedicándole una mirada directa y lasciva.

Sin apartarle los ojos de encima, delineó sus pezones con la yema de los dedos, pellizcándolos con violencia mientras se dejaba llevar por aquella vocecilla interna que insistía, que le pedía más y más, insatisfecha. No tardó mucho en llevar la diestra hacia su propio pantalón, liberando la orgullosa erección que se erguía en dirección a la jovencita. Su miembro golpeó casi directamente la intimidad de la niña, bloqueada únicamente por la fina capa de tela que comprendía su ropa interior.

Respiró de forma reiterada, con fuerza, profundo.

Incitado por aquél contacto estremecedor, inició un agresivo vaivén en el que la superficie de su miembro friccionaba contra el otro, forcejeando por adentrarse entre sus piernas.
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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Yui Komori el Jue Abr 30, 2015 5:39 pm

Su cuerpo le traicionaba y comenzaba a entrar en un calor subnormal, fuera de sí como si el aire se hiciera escaso y la enorme habitación se volviera más angosta, cada muro se viniera encima de ellos, y todo se redujera a la presencia que con tanta insistencia se apegaba a ella.
La desesperación reino en su cuerpo sus pupilas miraban cada esquina del lugar buscando una salida, una ayuda, el auxilio que sabía no llegaría, pero algo si le quedaba por pedir, una señal de Dios. Pero nada se apiadaba de ella, en esas horas en que la última vela de los dormitorios era apagada por la encargada del curso.

Yui lo sabes verdad? Dios no puede permitir que los animalitos sencillamente fueran tan débiles ante los grandes. Siempre habrá una trampa, hasta el más pequeño tiene sus trucos.

Aún tenía esperanza cierto? Ella era el animal más vulnerable, pero podría hacer algo, no es verdad?
N-no espera! Grito desesperada al sentirse tan expuesta entre los brazos del depredador, la sangre y su vida era algo, pero el ser manchada de esa forma por alguien como él le daban nauseas, lo admitía, movió su brazo para calcular la distancia de alcance de su codo e intento empujarle, detener todo acto sucio. Cada rocé la comenzaba a desgarrar, rompiendo no solo su cuerpo, estaba contaminada, impura, sola.

Los sonidos de los gemidos profundos de él, el estrepitoso resonar de los rayos, la fricción de su cuerpo siendo abusado, junto al pequeño desliz de sus ahora harapos cayendo al resbalar por sus piernas. Todo desapareció volviéndose solo en ruido como el molesto sonido de un televisor al irse la señal, porque en ese momento su mente ya no reaccionara, su pecho se sentía tan débil a pesar de la agitación de ser atacada. Algo se estaba rompiendo, su vista se nubló dejando borrosa la misma imagen del joven que la llevaba al abismo. No le quedaba nada, lentamente cerró sus ojos y unas lágrimas terminaron por caer.
Este es el fin… Sus manos cayeron a sus costados como si ya hubiera perdido la consciencia, una cruel pero hermosa mentira, un método de autoprotección tal vez, tenía miedo mucho miedo, se rompía algo más que su fuerza de voluntad, que su espíritu. Una sonrisa se dibujó en sus labios.

Hermano… el conejo fue abandonado en el bosque…
Su dueño lo ha olvidado, y ya está solo en la oscura noche.

Estás solo… muy solo Hablo su angustia en medio de lo que se aproximaba a la locura, inclino su rostro lo suficiente para conectar con esos rubís que solo la veían como alimento, en un sentido muy amplio. Nee… Rómpeme Susurró para llamar su atención entrecerrando los rosáceos que ahora deseaban desbordar en lágrimas acumuladas. Rompe mi cuerpo al igual que lo haz hecho con todo lo demás, con todo lo que te rodea Termino de decir refiriéndose a su propia existencia, su voz sonó tan hueca que parecía provenir de una muñeca echada a perder.
El silencio inundo entre ambos, su rostro se reflejaba en los ojos ajenos, lo último que vería antes de morir, era solo a una niña abandonada.
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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Ayato el Sáb Mayo 02, 2015 12:40 pm

- ¡Ugh! - Se quejó al recibir aquél golpe certero pero poco efectivo que solo consiguió alejarle por un instante breve de la menor. Más aún, lo que realmente le hizo bajar la guardia fueron sus palabras.
- Estás solo… muy solo.
- ¡Cállate! ¡¿Acaso no has entendido que ya estás muerta...?! - Bramó furioso ante esas declaraciones que, además de incoherentes, no hacían más que crisparle los nervios.

Irritado por su insolencia, Ayato asió a la humana de los hombros y se abalanzó junto a ella hacia el piso, provocando que perdiese el equilibrio y cayera pesadamente. Hubo un fuerte estrépito, él aprovechó de arrimarse sobre su cuerpo desnudo a horcajadas, volviéndola a aprisionar entre sus piernas y valiéndose de sus manos para sostener las muñecas ajenas contra el suelo. Se inclinó hacia adelante, encorvando su espalda hacia ella y enseñándole la victoriosa expresión trazada en su rostro. Ejerció presión en su propia virilidad por la postura, lo cual acababa por incrementar su nivel de ansiedad.

- Nee… Rómpeme. Rompe mi cuerpo al igual que lo has hecho con todo lo demás, con todo lo que te rodea.

Solo entonces pudo apreciar el semblante de la niña, quien realmente parecía fuera de sí. Durante el primer avistamiento, la sonrisa de Ayato desapareció, sorprendido por esta reacción. Mas no tardó en volver a su actitud más frecuente, la del tipo malicioso e invasivo.

- ¡Jajajaja, me gusta esa expresión, Chichinashi! ¡Estás delirando! - Exclamó, acompañándose de una eufórica carcajada que fácilmente podía confundirse con una manía.

Necesitaba destruirla, descuajar a mordidas esa piel tan tersa y suave, adentrarse en su cuerpo con violencia y oírle desgarrar su garganta a gritos. Quería sentir, al menos una vez, que algo le pertenecía, que un instante confirmaría su valía como vampiro y como hombre. Pero entonces, en medio de esas airosas reflexiones, notó que la humana ya no se estaba resistiendo. Por el contrario, su mirada parecía inerte y no se movía en lo absoluto.

- Oi...¿ya te moriste? - Quiso saber, manteniendo la misma sonrisa capciosa colada en los labios, sin apartar sus pequeñas y encendidas pupilas de la menor. Un silencio se coló entre ambos, disolviendo el carmín de sus orbes, ahora esmeraldas. Al cabo de unos segundos, la consternación se apoderó de sí.

Gesto de referencia:

Ayato la liberó de su agarre, consciente de que ya no necesitaría retenerla. En su lugar, extendió ambas palmas contra el piso, ubicando una a cada lado de la cabeza ajena, permitiéndole mantener el rostro en vertical al de ella...con una expresión vacía, silente, como si estuviera solo en la habitación.

- Oi...¿qué debería hacer? ¿Hacia dónde...debería ir? - Preguntó en un susurro revestido de inseguridad. Realmente no esperaba una respuesta, solo temía (muy en secreto) quedarse solo otra vez.
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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Yui Komori el Miér Mayo 06, 2015 12:53 am

Todo lo que la rodeaba era dolor, el golpe del suelo le erizo arqueando en seco su espalda solo para abrir de lleno su boca gritando de forma ahogada, solo como reacción reflejo de su cuerpo, su propio timbre de voz ya no poseía el desgarro de antes.

La salvación permanece en los afortunados, Dios protegerá mi alma al morir, pero eso no evitará que mi cuerpo desangre, y el demonio juegue con la pecaminosa realidad.

De sus finos labios solo se deslizaba una insana respiración, que a cada segundo se volvía más leve, más inexistente, sus parpados se entrecerraron en una fracción de segundo con la mirada desolada pasando por el cuerpo del chico deteniéndose en los felinos ojos color jade que mostraban de pronto un vacío casi tan grande como el de ella, pero a su diferencia, el tormento parecía auto-infligido.
El frío del suelo hacía contraste con la presión varonil, todo esto ya con sensaciones que sencillamente no llegaban a crear una reacción en ella.

Hermano… esto es el adiós?


Sus labios se despegaron sutilmente, y la pregunta que hizo el ser nocturno se filtro en su mente de tal forma, que en el mismo delirio quedó grabada permanentemente, junto a su tono de voz. Cerró sus ojos despacio y sencillamente permaneció ahí, como si lo que el chico tuviera por compañía ahora no fuera más que un objeto de decoración de la misma biblioteca.
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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Ayato el Miér Mayo 13, 2015 11:38 am

- Oi...Chichinashi, despierta... - dijo al cabo de un rato en el que no recibió respuesta alguna - esto ya no es gracioso...di algo... - repitió sin apartar sus dilatadas pupilas del rostro ajeno, aparentemente inerte y sumido en sus propias divagaciones. ¿Qué sucedía? Era imposible haberla matado, con suerte tenía unos cuántos arañazos en su cuerpo y la piel un poco sudada.

No podía soportar la idea de quedarse solo otra vez, era una mierda. Necesitaba escuchar sus gritos, sentirla forcejeando en vano, rogándole detenerse con esos ojos horrorizados...esa adrenalina y ese terror dibujado en su rostro le hacían sentir vivo...le hacían sentir...acompañado. Este pensamiento colmó el límite de su paciencia, lo que se tradujo en una intensa dolencia que torturó su miembro erguido hacia la niña. Ayato lo asió con su diestra y comenzó a masturbarlo, ya cansado de tener esa odiosa sensación de tensión invadiéndole.

- Ngh...¡ngh! - Mantuvo la mandíbula apretada, conteniendo la serie de roncos jadeos que luchaban por escapar de su garganta, haciéndola vibrar en cada intervalo. Al cabo de unos minutos en los que sus dedos no dejaron de estimularse los fluidos del dhampiro se dispararon desde la punta de su miembro hasta acabar dispersos por el vientre de la menor, ensuciándola. Consternado por su accionar, Ayato observó su diestra llena de sus propias semillas las cuales enseñó a la humana con una insana expresión colada en su rostro. - Esto es por tu culpa, Chichinashi... - le recriminó, consciente de que ni siquiera se volvería a observar el desastre que había hecho en su mano.

Ayato se incorporó sin dejar de aprisionarla entre sus piernas pero dándole suficiente espacio como para que pudiera levantar la mitad del cuerpo. Sujetó sus hombros para atraerla hacia sí, mientras que su suerte de desmayo le mantuvo la cabeza echada hacia atrás y el cuello descaradamente expuesto ante él. El dhampiro la envolvió con un brazo, sirviéndose de la diestra para sostener su mentón, rendido a clavar sus filosos colmillos en ese pulcro cuello blanco.

La sangre le llenó las fauces en cuestión de segundos, segundos en los que su garganta volvía a escocer, pidiendo incrementar la velocidad de succión. Un silencio sepulcral llenó la estancia en lo que Ayato se alimentaba con violencia, convirtiendo a la estudiante en la primera víctima tras su liberación. Dejó escapar un ronco jadeo al retirar sus colmillos de la herida, deshaciendo aquél beso espinoso con el fin de recuperar el aliento y deslizar el filo de su lengua por los vestigios de sangre que aún navegaban el cuerpo desnudo de la niña.

Mientras le degustaba hambriento se sintió envuelto por un miedo abrumador. Aquella sangre era deliciosa como ninguna otra, pero la idea de libertad seguía asediando sus pensamientos, aterrorizándole...a partir de esa noche tendría que alimentarse así, sin guías ni normas. Al fin.

Pero seguía sin comprender qué le asustaba tanto. Sin poder ir más lejos, se abrazó al menudo cuerpo ajeno y hundió su rostro en aquél hombro tan frágil, privando a la humana del avistamiento de su rostro. Se sabía solo, se sentía solo...pero estaba bien, no era un tipo débil. No, no, eso nunca, se las arreglaría por su propia cuenta, solo. La calidez de un cuerpo como al que se abrazaba en esos momentos era algo que no necesitaba. Se convencería de ello.

De sus labios escapó, entonces, un último esbozo de inseguridad. Una canción que numerosas veces había escuchado de la boca de Ludwig, quien incluso solía interpretarla en piano cuando la amargura asediaba su espíritu fatigado. Ayato muchas veces pensó, o quería pensar, que esa melodía iba dedicada a su madre.

La particular acústica de la biblioteca realzó su voz, que aún sin una melodía que seguir cantó aquella tonada cuyo significado desconocía. En ocasiones se quedaba sin aire, momentos en los que las palabras se le escapaban, arrastrándose por su garganta y pendiendo de un hilo que terminaba en ásperos susurros, colándose involuntariamente en los oídos de la menor.

Canción:
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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Yui Komori el Jue Mayo 21, 2015 2:52 pm

Su cuerpo estaba sumido en el inconsciente, no existía respuesta en su accionar ni siquiera cuando el fluido llego a tocar su blanca piel deslizándose hasta perderse en el bajo vientre. La primera comida había sido servida por el chico, aunque no fuera directamente de ella, pero la naturaleza oscura de él le continuo por desgarrar su propio cuerpo, y así fue como genero luego de varios segundos la primera mordida, la que marcaría a la que solo había deseado una larga caminata por su propio internado.
Mientras él bebía, un destello de luz producto de un nuevo rayo volvió a jugar con la silueta de ambos fundiéndolos en un solo cuerpo, porque solo eran ellos los actores en este cruel acto, y el poder de la noche se aseguraba de recalcar el como la actriz dejaba el escenario.

Su "ausencia" volvía mas profundo el lugar, y ya para cuando el impulso fue desahogado y aquel chico termino de beber de su vida, la lluvia hizo presencia continua, no de forma torrencial, más bien daba un aire depresivo, como si algo le perturbara al cielo, la agonía y peor la soledad. La imagen que se pintaba en medio de los libros y muebles de época era tan conmovedora y ajena a la realidad.
Allí estaban ellos, él aferrándose a su cuerpo, y ella con una respiración tan sutil que no podía percibirse ni siquiera por una criatura como lo era su compañero nocturno. Más cuando a cada segundo que pasaba iba muriendo el aire en sus propios pulmones, sellando sus labios, sin permitir la salida del pequeño hilo de oxigeno que era su único signo de vitalidad.

Yui~ Anda no puedes dormir aún
Oe Yuu! tch, el viejo se va a enojar si no vas a la misa
Un movimiento reflejo se mostró en su indice y aún con los parpados caídos sus pupilas buscaban salida, temblorosos, y el canto que hacía eco en la biblioteca logró filtrarse hasta su palpitante corazón.

Ah.. ya están aquí
Lo siento hermano.

Lo siento Murmuró apenas audible mientras la melodía seguía sonando, y unos pasos se acercaban por los pasillos.
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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Ayato el Sáb Mayo 23, 2015 11:34 am

Su voz se perdió en el filo de la canción, al hundir su rostro compungido en el delicado hombro ajeno. No entendía por qué solo escuchar esa melodía naciente de su interior le tranquilizaba, aún cuando fuera él mismo quien la cantara. Se aferró aún más fuerte al cuerpo de la niña, deseando estrangularlo en ese preciso instante. El contacto con su piel desnuda le permitía mantener la calidez que como no-muerto carecía, y sin embargo aún se preguntaba hasta qué punto su cuerpo se negaba a las facultades humanas.

Odiaba saberse parte de ellos, odiaba necesitarlos.

- ¿Hay alguien ahí? - Una voz proveniente del exterior lo apartó de sus ensimismadas reflexiones, provocando que se volviera un momento hacia la puerta de la biblioteca. Alguien se acercaba, una mujer.
- Tsk - se encontraba molesto pues la intrusa empezaba a golpear la puerta insistentemente. Era probable que se tratara de una inspectora o una prefecta por lo que no tardaría en hacerse con las llaves y entrar.

Un poco más irritado de lo normal, Ayato aproximó su rostro hacia la desconocida trazando una insana expresión.

- Nadie más verá tu cuerpo - habló con aspereza, apartando de sus hombros la chaqueta victoriana que traía consigo. Era tiempo de deshacerse del pasado y seguir el camino sin volver atrás...es por ello que envolvió la desnudez de la muchacha con su viejo atavío no sin antes dar una última lamida a su cuello, procurando valerse de cualquier vestigio de ella. Le recordaría como la primera pero afortunada víctima de una gran seguidilla de fechorías.

La apartó y acomodó su cuerpo en el frío suelo, de espaldas y en el mismo lugar donde había ocurrido el atraco. Dejó el gabán con ella, abandonando a su vez el viejo crucifijo violáceo de su madre oculto en el bolsillo. No volvería a depender de nadie, ni siquiera de sus emociones humanas y para conseguirlo debía despacharse de aquellos recuerdos.

- Estás marcada por mí, no lo olvides - sentenció lleno de perfidia mas dirigiéndole una última caricia a su rostro, la más delicada de todas, cuando el ruido de las llaves anunciaba la llegada de un tercero.

Pero Ayato ya se había escabullido tras la vieja estantería de libros cuando la madre superiora del convento hizo presencia. Aprovechó la conmoción para colarse por la salida dotado de su apariencia invisible. Una vez fuera del recinto se decidió a marchar rumbo el pueblo más cercano, sin un plan en mente o una atadura. Viviría a consciencia, no estaba seguro en ninguna parte.
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Re: (R) Nunca mires atrás, ni siquiera por última vez... (+18)

Mensaje por Yui Komori el Miér Jun 03, 2015 8:40 pm

Algunas gotas de lluvia de la cabellera fucsia, humedecían su rostro deslizándose a lo largo de este, hasta perder por completo su rastro en su fino cuello. Fundiéndose con los restos de su propia sangre. Todo el aroma de Ayato había quedado impregnado en su piel, producto del deseo refrenado, y un abrazo que a pesar de ser producto de un acto casi barbárico, les hizo encontrarse con sus propios vacíos, y memorias que su inconsciente creía olvidadas, solo el recuerdo existía guardado en lo más profundo de su pecho, bajo la llave de aquella canción. Una pesadilla con un misterioso cierre.

Y ahora, cubierta con aquella capa, yacía su cuerpo observado por el chico por ultima vez antes de desaparecer del lugar. Acompañada de la continua tormenta ambos seres terminaron por decir su adiós.
Al cabo de unos minutos la superiora y algunas novicias dieron con ella, sus labios poseían un ligero violeta que desaparecían, solo hasta subir bajo sus ojos dejando pequeñas ojeras, junto con mucha sangre decorando su piel, todo revelaba una violación y fue esa la sentencia que sufrió Yui cuando el resto de novicias asistieron en su ayuda. Cualquier recuerdo fue bloqueado por su propia mente para neutralizar la impactante escena y así resguardar su cordura, aún así,su cuerpo tardo algunas semanas en reponerse, por lo que se le oculto cualquier dato acerca de lo ocurrido, para no crear conmoción en el internado, y sin embargo el trato hacía ella cambió a partir de ese día, junto a los rumores esparcidos por algunas docentes y alumnas.

Existía un contraste tan grande entre ambos seres, y sin embargo habían sido unidos en aquella noche, aquél encuentro. pero más importante por aquellas vueltas del destino algo más se había filtrado en el alma de ella junto al crucifijo que la acompaño a partir de ese día.
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