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¿Punto final? ( Priv. Andrew)

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¿Punto final? ( Priv. Andrew)

Mensaje por Invitado el Lun 28 Jul 2014 - 17:30

Definitivamente ese no era un buen día. No había una razón específica, nada particularmente malo había ocurrido para que se sintiera de aquel modo pero sus pensamientos se habían enredado de tal manera que la habían arrastrado a considerar su vida miserable. Ya tenía veinticinco años, en pocos meses cumpliría los veintiséis ¿y que había conseguido? Popularidad en Japón como solista, una buena suma de dinero con la que vivía cómoda y ayudaba a su familia cada mes. Pero ¿que más? A nivel personal su vida era realmente un asco, había tenido parejas terribles, que incluso habían llegado a ser violentas, y claramente no la habían querido de verdad. A medida que su fama en Tokio aumentaba le resultaba cada vez mas complicado conseguir relaciones verdaderas, amistades o parejas que la quisieran por como era realmente, y no sólo para intentar sacar una buena tajada de su popularidad. Por eso había optado por quedarse sola, pero no toleraba bien esa situación, incluso lejos de su familia que le había prohibido de regresar a casa hasta que no estuviera comprometida. ¿Que idea anticuada era esa? Su familia era definitivamente muy conservadora, y no veía nada bien que una jóven de su edad partiera a tan temprana edad a la gran ciudad persiguiendo un sueño, y que para peor lo consiguiera y dedicada su vida a lucirse en los escenarios. Lejos de estar orgullosos sus padres se horrorizaban cada vez que la veían salir en televisión, o publicaban algún artículo sobre ella en la revista local de su pueblo. Todos parecían estar maravillados por todo lo que había conseguido, sin embargo ellos no dejaban de reprocharle que las mujeres no estaban hechas para ganar dinero, y en cambio debía buscar un buen hombre que cuidara de ella para sentar cabeza. Criar hijos, ser ama de casa, cocinar y tener una vida estable. Monótona. Aburrida. Sencillamente no conseguía imaginarse de ese modo, encerrada en una vida que no deseaba añorando regresar a su lugar: el escenario. ¿Por que no podían aceptarlo? Con su hermano las cosas habían sido distintas, por ser hombre veían muy bien que partiera en busca de un futuro, no importaba que apenas los llamara o nunca los visitara. Lo veían de un modo completamente diferente.

Suspiró y siguió andando, sin un rumbo definido. Ya había oscurecido, y las calles estaban iluminadas por las grandes farolas municipales. Aquella noche la luna era enorme, y podía verse desde cualquier parte con sólo levantar un poco la cabeza. Pero Layla no deseaba observar el cielo, no encontraba ningún consuelo en las estrellas. Caminar, alejarse de todo, era lo único en lo que podía pensar. La soledad una vez mas la embargaba, dejándola sin aire. Su peor enemigo una vez más la atrapaba en un callejón sin salida. Sentía aquella típica picazón en los ojos que se adelantaba al llanto, pero iba a ser fuerte, no quería llorar, otro signo de debilidad y sería por completo humillada. ¿A quien podría realmente importarle que ella desapareciera? No tenía amigos, su familia probablemente no lamentaría mucho su pérdida, ya a estas alturas debían pensar que había enloquecido del todo. ¿Reino? Probablemente se sintiera triste un tiempo, incluso puede que llegar a culparse, pero aquello pasaría, y conseguiría reponerse. No tenía de que preocuparse, nada de lo que dejaba atrás se lamentaría por ella. Nadie que realmente pudiera darle aquello que necesitaba, y era incapaz de pedir.

Sus pies se movieron mas de prisa, sin importarle que su falda se elevara un poco sobre sus piernas por la carrera, Había olvidado tomar su abrigo, y sentía pequeños escalofríos cada vez que la brisa se volvía mas fuerte. A esas horas los pocos locales del barrio residencial donde vivía ya estaban cerrados, a esas horas todos dormían, y nada se escuchaba en las calles. En otro momento habría sentido temor de recorrer ese sitio sola de noche. ¿Ahora? Siquiera pensaba en ello. Sus pies la dirigieron al mirador que se encontraba al norte de la ciudad, no había tenido intenciones de dirigirse allí, pero el destino la había llevado justo a ese sitio. Sin pensarlo ingresó al lugar desierto, la puerta estaba abierta y sólo necesito empujarla un poco para poder estar dentro, amparada del viento. Deprisa subió los escalones, tan rápido, que llego a la cima casi sin aire. Tambaleándose salió al exterior del mirador, una plataforma elevada sobre el nivel del mar que permitía una impresionante vista de la ciudad. Descansó las manos sobre la gruesa pared de piedra dedicando unos instante a observar el paisaje. Era maravilloso, pero estaba vacío. La ciudad dormía, muda, ausente. Necesitó un par de minutos para recobrar el aire, sentía el corazón desbocado latiéndole en el pecho, y sus cabellos revoltosos sin ningún orden dispersándose alrededor de su cabeza. Sus ojos se fijaron en el océano frente a ella. El mar que siempre había adorado tanto, junto al cual se había criado, volver a él no parecía una completa locura.

Sin pensárselo mucho utilizó sus manos para poder subir a la pared de piedra, primero sentándose en ella, dejando que sus pies se balancearan hacia afuera. Despacio se quitó los zapatos, viendo como caían hacia abajo hasta perderse con un sonido hueco en el mar oscuro. ¿Como se sentiría caer a tanta altura? Era rápido, siquiera tendría tiempo de sentir miedo o arrepentirse de nada. Despacio se puso de pie, haciendo equilibrio. El viento en ese sitio era fuerte, y no era nada sencillo mantenerse estable sobre sus pies descalzos. Era maravilloso no poder escuchar nada mas que las olas rompiendo contra las rocas de la costa, el viento arañándole las mejillas, y sus rizos azotando sus ojos impidiendo que su visión fuera clara. Tranquila, por primera vez desde hacía mucho tiempo, cerró los ojos.

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Re: ¿Punto final? ( Priv. Andrew)

Mensaje por Andrew Walker el Mar 29 Jul 2014 - 18:52

A pesar de que su llegada a la ciudad había sido hace tiempo, aun había cosas pendientes por hacer, debido a su decisión de salir del nido y se seguir su camino en dirección a su sueño, sus responsabilidades habían aumentado, por lo cual tenía que tomar el papel de un adulto. Caminaba por las calles aparentemente vacías, tranquilo y sin prisa, pues no tenía a un lugar fijo al cual acudir, había cancelado todas sus ‘’citas’’ por decirlo así, para tener tiempo para el mismo, un momento para reflexionar y planear el siguiente paso y del mismo modo ordenar todas las ideas en su cabeza. Su semana había sido difícil a un ritmo bastante acelerado para su gusto por lo que al final del día terminaba agotado y con ganas de simplemente para tirarse en su cama y dormir para no despertar hasta el siguiente día por culpa del maldito aparato electrónico el cual recibía el nombre de: ‘’Despertador’’.

De su boca dejó salir un suspiro tranquilo el cual obtuvo forma de nube pese al tiempo. Recordaba las noches de otoño en Londres, solía salir de paseo con su hermana en busca de algo caliente para hacer frente a la baja temperatura, le encantaban esas noches, pero una de sus tareas esta semana era convencerla de que estaba bien solo y que no quería que viniera para cuidar de él. A pesar de ser una mujer tan escandalosa e hiperactiva, tenía un instinto materno muy bien desarrollado y eso sería una molestia para Andrew; gruñó a la idea de compartir la ciudad con su hermana, sería una mala idea, una muy mala idea, sin duda; presionó el puente de su nariz con su dedo índice y pulgar de su mano derecha, cerró los ojos y detuvo un momento su caminar, se sintió algo mareado por lo que se recargó en una pared fría y de piedra para tratar de mantener el equilibrio y no caer al suelo. Pudo escuchar el sonido del romper de las olas contra las rocas. Al parecer su caminata sin rumbo le había llevado a la bahía.

Caminó un par de pasos más para encontrarse con un barandal donde se podía ver el mar golpeando a las firmes rocas. Sus manos se recargaron en el frío y grisáceo metal que le protegía de una dura caída. Sintió en su rostro la brisa salina que despeinaba sus ondulados cabellos, más de lo que ya estaban. Por fortuna tenía una  sudadera lo suficientemente gruesa como para mantener el calor que le quedaba a su cuerpo. Su mirada se perdió en el agua inquieta que trataba una y otra vez de pasar la defensa de las rocas, una serie de pensamientos inexplicables se le vino a la cabeza al estar apreciando semejante acontecimiento. Cada vez más se perdía en su mente, de no ser por aquellos zapatos cayendo desde lo alto, posiblemente se hubiera quedado dormido - ¿Zapatos? – Se preguntó el azabache intentando buscar aquellos femeninos, lamentablemente se habían perdido en el agua oscura. Su mirada fue redirigida dando con una aparente joven de cabello rubio, era lo único que distinguía a ver. Sintió como su corazón se detuvo pues no era muy común ver a personas a punto de quitarse la vida, al menos no para Andrew. Su respiración se agitó pero mantuvo la calma, no tenía que hacer cosas indebidas. Se alejó del barandal y con caminar rápido se acercó a la puerta, al parecer estaba abierta. Empujó un poco y se dispuso a subir los escalones lo más rápido que pudo.

Pensaba lo peor mientras subía los escalones, no tenía esperanza de encontrar a aquella joven aun sobre ese suelo que le sostenía, pero no podía aumentar la velocidad, su condición física no era muy buena después de todo. El último escalón fue eterno, pero había llegado hasta la cima, siguió corriendo hasta salir finalmente al exterior, para su suerte la joven no se había lanzado aun. Respiró hondo y se acercó en silencio, realmente no tenía ninguna intención de obligarla a bajar, pero sí podía intentar el detenerla escuchando sus problemas, al parecer el que no se presentara su deseo de dormir le había destinado a encontrarse con aquella joven. Una vez más se le detuvo el corazón al ver que aquella joven era Reira, aquella joven que parecía tan feliz en ese karaoke, incluso en aquella sala donde actuó con ella por segunda vez ¿Estaba a punto de lanzarse y quitarse la vida? Fue algo que simplemente la mente de Andrew tardó en procesar y comprender. Una vez cerca simplemente se le quedó mirando – Es una caída bastante corta – Formuló sus palabras bastante tranquilo, acercándose a la orilla para tener vista del mar – Posiblemente no te mate al instante, solo te rompería algunos huesos y te ahogarías por no poder nadar – Se encogió de hombros tratando de explicarle la situación – Te recomiendo que te dispares en la cabeza, da mejores resultados – Quizá sus palabras no eran las mejores, incluso el darle la recomendación de dispararse en la cabeza era algo que no muchas personas dirían – Rei, déjame hablar contigo antes de que te mates ¿Vale? – Pero no correría el riesgo de que Layla se tirara y le dejara con las palabras en la boca, la conocía y era mejor prevenir. Subió hasta donde estaba ella, con algo de dificultad, a pesar de que su relación con las alturas no era muy buena, se atrevió a subir a aquella plataforma. Sintió como su cabello se erizó por el temor que sintió por pensar en caer. Por lo que simplemente se sentó dejando sus piernas colgar, recargó su espalda en la pared y palmeó a su lado para invitar a la rubia a que se sentara a su lado – Sé que no tenías cita, pero aun así te atenderé – Utilizaba el poco humor que tenía para intentar hacer las cosas de una manera no convencional.

Admiraba el paisaje, realmente tenía una muy buena vista desde ese lugar, ahora podía admirar completamente el tamaño de aquella ciudad al igual de la cantidad de luces que le daban cierta vida. Respiró hondo para recuperar el aliento y al mismo tiempo recuperarse de aquel susto que le había dado su compañera. Se mantuvo unos momentos en silencio, pues realmente nunca había sido bueno en dar consejos a las personas, quizá solo lograría que la chica realmente se quisiera tirar al vacío. Se aclaró la garganta y se cruzó de brazos, al parecer se disponía a hablar – No te conozco y tú tampoco a mí. Y sintiendo que lo nuestro no pasa de ser una relación que se centra en el trabajo – Miró a la rubia de reojo, esperando que estuviera escuchando sus palabras – Incluso se puede decir que no somos conocidos. Pero sé examinar a las personas. – Relajó sus hombros para continuar hablando – Cuando te escuché aquella vez en el karaoke pensé que eras la mejor cantante de toda la ciudad, y no te miento, tu voz es muy hermosa. Y la segunda vez que nos encontramos, en aquella sala, me dije a mi mismo que quería tocar contigo, que quería salir a delante con una compañera como tú. Sé que eres fuerte Rei, y sentí que no te dabas el lujo de rendirte, que finalmente había encontrado a una persona con la cual podía seguir mis ambiciones  – Bajó la cabeza, suspirando un poco, ahora no se sentía del todo bien, incluso sus mareos habían regresado – Pero, cuando te miré parada aquí, tratando de terminar con tu vida, simplemente me vine abajo – Esta vez le miró y se fijó en sus ojos – ¿Dónde quedo aquella chica que conocí? ¿Dónde está?.

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Re: ¿Punto final? ( Priv. Andrew)

Mensaje por Invitado el Vie 1 Ago 2014 - 17:36

Aquello no estaba planeado, no pensó que las cosas acabarían así el primer día en llegar a Glass City. Su mudanza a aquella ciudad auguraba cambios positivos, un nuevo giro para su carrera, la cercanía de su manager y su hermano, y la posibilidad de hacer nuevos amigos. Ya habían pasado casi dos meses, y nada de ello se había concretado, desilusionándola, haciéndole ver que quizás aunque en Japón había tenido suerte, allí en una ciudad repleta de personas talentosas era sólo una más del montón, sin posibilidades de destacar. No era extraño en ella sufrir de aquellos bajones anímicos, no era la primera vez que sentía que las cosas no tenían solución y simplemente se echaba acorrer como si pudiera escapar de su propia sombra. Su mente se convertía en un circulo vicioso, impidiéndole ver las cosas desde un punto de vista diferente, que sólo la llevaba a su propia destrucción. Llegar a aquel mirador había sido cuestión de azar, en realidad sólo una vez había estado en la playa, y había visto el sitio de lejos, sin atreverse a entrar. Sin embargo parecía que sus pies recordaban muy bien el camino, pues inconcientemente había acabado frente al océano que tanta paz era capaz de transmitirle. Estaba a millas de su amado pueblo, del sitio donde había nacido y creído, del cual quizás nunca debió irse. Sus ansias de conocer otros sitios, de ser una chica de ciudad, de ser famosa y brillar en el escenario la habían velado, llevada por esas ambiciones había abandonado la seguridad de su hogar, para aventurarse en un viaje que aún no terminaba. Su familia le dio la espalda, y rechazó ese proyecto de vida para ella. No era digno para una dama, decía su madre, que viviera sola en una ciudad como Tokio. Pero se las había arreglado, e incluso había llegado mucho mas lejos de lo que sus padres hubieran deseado. Sin embargo ese vacío continuaba allí, y nada parecía colmarlo.

La brisa fría con olor a océano lograba, aliviar aquel dolor emocional, permitiéndole mantener un momento la mente en blanco. Allí de pie cerró los ojos, dejando que el aroma salado inundara todos sus sentidos y la transportara a otro lugar y tiempo, lejos del presente tortuoso, cuando sólo era una niña, y su hermano su héroe. Las cosas habían cambiado tanto entre ellos... él estaba a punto de casarse, y abandonar para siempre su carrera como músico, ella estaba embarazada y planeaban mudarse de regreso a Japón, al pueblo donde él se había criado. Todo volvía a empezar, y una vez más ella quedaba fuera de aquel circuito. No conocería a su sobrino, tampoco disfrutaría de su hermano. Una vez más se encontraría completamente sola. Casi. Inspiró, dejando que el aroma a océano limpiara sus entrañas, sintiendo como el cabello se alborotaba a su alrededor debido a la fuerte e insistente brisa. No había sonido alguno mas que las olas chocando contra las rocas de la costa. ¿Sería dolorosa la caída? Probablemente, pero a su vez mucho mas efectiva que cualquier otro intento. Fundirse con el mar, en un descanso eterno y sin pesadillas, definitivamente era sobrecogedoramente hermoso. Sentía aquella piedra fría sobre sus pies, lo único que la mantenía en contacto con una realidad circundante que quería olvidar. Sola, en un sitio tan alto, se confundía con la oscuridad de la noche, desapareciendo.

¿Cuantos minutos habían pasado? La verdad no tenía ni idea, pero no había prisa, los acontecimientos se sucederían sin presiones ni ajetreo, las cosas serían como debían ser y nada más.  ¿Tenía intenciones honestas de quitarse la vida? Quizás no del todo, puede que no tuviera siquiera el valor para hacerlo. Pero el deseo de desaparecer se mantenía presente, vibrando en cada fibra de su ser. Deseaba dejar de lamentarse y sufrir por las malas decisiones que ella misma tomaba. Estaba cansada de esforzarse en vano por superarse y conseguir sus metas. Todo parecía absurdo e inútil cuando lo veía a la distancia. ¿Que hacía de una chica como ella, nacida en un pueblo de pescadores, alguien especial? La sobresaltó la voz de alguien a su lado, y casi pierde el equilibrio debido a la sorpresa. Giró un poco el rostro para descubrir que justo allí se encontraba Andrew, el chico que había conocido en el karaoke. ¿Era aquello una simple coincidencia? Su expresión dejó en evidencia su sorpresa, aunque era claro que aquel sentimiento era mutuo. Una pequeña sonrisa curvo sus labios, probablemente el chico estaría aterrado al verla en aquella situación, presenciar algo como aquello no era agradable para nadie. -Hola- murmuró suavemente llevando sus manos a la espalda, para unirlas allí manteniendo perfectamente el equilibrio sobre la pared de piedra. - ¿Quien dijo que iba a lanzarme?-preguntó como si quisiera disimular, o hacerlo quedar como un paranoico al pensar algo como aquello. - Sólo disfruto de la vista del mar...¿no es hermoso?-sus ojos regresaron al agua oscura, perdiéndose en el horizonte lejano. No esperaba que el chico le creyera, pero no deseaba hablar del asunto con tanta soltura, eso la incomodaba. Llevó ambas manos a su cabello rizado, amarrándola en una coleta improvisada antes de colocarse en cuclillas para después sentarse sobre el muro, dejando sus piernas colgando hacia afuera por pura comodidad. Palmeó suavemente el sitio a su lado, invitándolo a unirse a ella.

Volvió a sonreír ante sus palabras, pero el gesto no se parecía en nada al que había mostrado en el karaoke. Aquella vez se sentía entusiasta y llena de sueños, anhelaba su nueva vida en la ciudad, y conocer al guitarrista sólo había sido otro golpe de suerte. En cambio ahora veía todo de color gris, su pensamiento pesimista la llevaba a cuestionarse cada uno de sus planes, hasta llevarla aun callejón sin salida. El silencio flotó entre ellos por unos minutos, pero no era algo incómodo, sino que Layla se sentía acompañada de un modo singular, sin presiones. No le hubiera molestado quedarse así el resto de la noche, pero el músico necesitaba hacer lo que cualquier persona cuerda haría: intentar hacerla entrar en razón y mostrarle que la vida valía la pena. No lo miraba, pues sus ojos estaban concentrándoos en el movimiento cadencioso de las olas, sin embargo escuchaba atenta cada una de sus palabras, con la esperanza de encontrar en ellas alguna verdad capaz de salvarla. Sólo cuando terminó de hablar volvió el rostro para poder mirarlo, aquella nostalgia no había desparecido de su expresión, sin embargo respondió. -Te equivocas Annie-mencionó inventando en aquel momento un apodo bonito para él, algo que con frecuencia hacia cuando sentía aprecio por alguien o algo. - No tengo nada especial-balanceo suavemente sus pies, distraída, mientras hablaba. -He sido fuerte muchos años... Desde que deje mi ciudad natal, hasta llegar aquí, he pasado muchas cosas.... Y estoy agotada.-una pequeña risa escapó de sus labios, pero sólo para disimular las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos.- Amo cantar, pero a la vez es lo único en lo que soy buena. Sólo sirvo para estar sobre un escenario-volvió el rostro hacia el mar, le avergonzaba que la viera quebrada, pero no tenía energías para disimular las lagrimas que descendían por sus mejillas.- Mi pasión, es a la vez, una cárcel-murmuró en un tono apenas audible. Suavemente apoyó la cabeza en su hombro, realmente cansada, sintiendo su cuerpo laxo, y sin energías.- No tengo nada Annie, sólo mi voz, y temo que eso no es suficiente.


Spoiler:

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Re: ¿Punto final? ( Priv. Andrew)

Mensaje por Andrew Walker el Vie 5 Sep 2014 - 21:18

¿Que se suponía que tendría que hacer en una situación como esta?, ¿Tomarle a la fuerza, bajarla de ahí y llevarla con un psiquiatra? Para Andrew realmente no era una mala idea, pero tenía bastante en claro que se trataba de Layla, la chica que había conocido aquella noche en el Karaoke, la chica que le dejó impresionado con su voz y con su carácter, entonces ¿Trataría de razonar con ella? Andrew realmente no le conocía a fondo y eso le daría problemas para hablar con Layla.

Dejó salir un suspiro mostrando un poco de preocupación en su exhalar, no podía negar que su corazón latía fuerte, nunca antes había tratado con personas que fueran tan valientes como para balancearse entre la vida y la muerte en un precipicio, él simplemente se dispararía en la cabeza, más rápido, quizá algo extremo pero sería su mejor opción. Se pasó la mano por el cabello ondulado y despeinado a causa de la brisa que azotaba con delicadeza – Entonces- Hizo una pequeña pausa para aclararse la garganta-  ¿El que estés ahí parada es por simple placer? – Soltó una sutil risa, casi inaudible para la chica de risos – Tendré que investigarte más a fondo entonces – Dijo atento a las acciones de Layla – Nunca me gustó mucho el mar, es demasiado desconocido - Sus nervios se vieron acumulados en el estómago al ver como se sentaba tan fácilmente, un error y ese pudo haber sido el fin de la cantante. Una vez sentado al lado de la joven, se limitó a mirar hacia abajo, nunca le gustaron las alturas.

Se cruzó de brazos y comenzó a dejar salir las palabras de su boca, si bien Walker nunca fue una persona muy expresiva y eso se podía notar fácilmente, y tampoco era muy bueno animando a las personas, podría no sonar muy emotivo, pero realmente estaba dando todo para tratar de que Layla pensara un poco mejor la situación y al parecer no habia hecho un buen trabajo.

Suspiró al escuchar el apodo dedicado hacia él – Incluso en momentos como este tienes un poco de humor – Se rascó la mejilla levemente, sus amigos en Londres también tenían una lista de apodos para él, pero no uno peor que “Annie”, eso es de chica ¿No? – Solo dime Walker, no es tan difícil – Desaprobando el dichoso apodo, miró a Layla de reojo. En el Karaoke no había podido examinar bien su rostro y tampoco mucho de su personalidad, realmente se esperaba encontrarla en un lugar diferente y en una situación diferente, lamentablemente el puto destino  lo quiso de esta manera.

Escuchó cada una de sus palabras manteniendo la mirada fija en su persona - ¿Una cárcel? – Esta vez una sonrisa se apoderó de sus labios, la cual cubrió nada sutilmente con la palma de su mano derecha – ¿Y crees que yo sé hacer algo más que tocar guitarra? – Realmente no se había puesto a pensar en las actividades en las que era bueno, solo se le venía a la cabeza la cocina.

Esta vez apoyó los codos en los muslos, sujetando su cabeza con las manos, fijando su mirada en las luces de la ciudad – ¿Acaso no es suficiente para ti? – Su voz era tranquila y firme, esta vez trataría de tener una conversación son la rubia sin emplear algo motivacional, tampoco se sentía muy animado como para ayudar a alguien más con problemas emocionales – Sabes … la primera vez que tomé una guitarra fue para golpear a mi hermana en la cabeza – Rió ante el recuerdo expresado en su mente – Tuvo que recibir 5 puntadas y 2 semanas en cama – Negó con la cabeza sin borrar la sonrisa en sus labios – Y lo mejor de todo es que no me arrepiento – Se reincorporó en su lugar dejando de la rubia usara su hombro como apoyo – Pues no habría encontrado ese algo en lo que soy bueno – Recargó su cabeza en la pared, descansando un poco la espalda – Aparte nunca fui muy bueno en la escuela ¿Tú sí? – Le preguntó sin ningún permiso; esta vez se sentía bastante relajado, meneó un poco las piernas chocando los pies a propósito con los de Layla - ¿Qué piensas? ¿También estoy en una cárcel? – En ese momento se decido de sus zapatos también – Porque si ese así, también me lanzaré – Y dejó que el sonido hueco de sus zapatos golpeando las rocas al caer terminara su diálogo.
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Re: ¿Punto final? ( Priv. Andrew)

Mensaje por Invitado el Dom 21 Sep 2014 - 17:33

A muchos podría parecerles absurda aquella manera de morir, probablemente tal y como Andrew había mencionado sería doloroso y lento, lo más probable es que acabaría ahogada, sin embargo aquello tenía un peculiar sentido poético que le gustaba. Le gustaba pensar en su propia vida como una prosa literaria, en la que los personajes entraban y salían, mientras que ella seguía firme con su protagonista. Si iba a darle fin a semejante relato debía ser algo realmente dramático, ¿sino cual sería la gracia? Estaba acostumbrada a vivir al límite, su vida desde pequeña había estado plagada de situaciones complicadas que la habían obligado a madurar muy pronto. Probablemente por ello guardaba aquellos retazos de actitud infantil que sólo se permitía enseñar cuando realmente se sentía en confianza, su verdadera personalidad afloraba en esos momentos, con algunas pocas personas que le permitían mostrarse vulnerable. Desde hacía mucho que había perdido el miedo, entendía que la vida era un juego de azar, en el que a veces se gana y otras se pierde, por eso siempre prefirió hacer trampa para asegurarse la victoria. hacía tiempo había aprendido a valerse por sus propios medios, a no depender de otros y procurar llegar a la cima sin ayuda. Bueno, casi nada de ayuda, no podía olvidar que de no ser por su manager probablemente habría vuelto a los pocos meses a su casa, sin dinero y con una enorme vergüenza.

Era probable que el guitarrista pensara que estaba loca, y quizás no estaba del todo equivocado, no era la primera vez que actuaba de forma impulsiva y peligrosa dejándose llevar por sentimientos pesimistas. -Indomable-murmuró, usando la palabra que a su criterio mejor definí a aquel impresionante mundo acuático que bajo sus pies representaba uno de los mayores misterios del planeta. Inmenso. Maravilloso. Siempre había sentido un amor especial por el océano, y aunque desde pequeña había aprendido a nadar debido a que vivía en una zona costera siempre sintió algo de temor de meterse en sus aguas. Las sabía traicioneras, mal intencionadas, pero con un encanto tan peculiar que era capaz de atraerte hasta lo más profundo hasta tragarte completa. Sentada en aquel muro de piedra, no dejaba de balancear sus pies, sin que el roce de la roca toscamente pulida le molestara en los talones. Sonrió un poco más ante sus palabras, era cierto, su sentido del humor con frecuencia la salvaba de la tristeza, siempre intentaba verle e lado cómico a las cosas, incluso riéndose de si misma sin problemas. Aquella era una de sus virtudes, algo que la había ayudado a sobrellevar los momentos difíciles, junto con su fuerza de voluntad que ahora parecía escasear. -Walker es demasiado aburrido y serio -respondió descartandolo enseguida, conforme con el bonito apodo que acababa de crear para él. Eso significaba que eran amigos, ¿no?.

Su respuesta la sorprendió un poco, consiguiendo que lo mirara de nuevo. -Pues....Creo que una persona es más de lo que sabe hacer.... Me refiero a su vida, a sus amistades y familia.... -se llevó el cabello hacia atrás, repentinamente confusa por aquel cambio de perspectiva del guitarrista, que momentáneamente la había descolocado. -Fue suficiente-respondió, con una sonrisa sincera, recordando aquella maravillosa sensación de estar en el escenario mas grande de Japón, a sala llena, siendo el centro de todas aquellas almas que coreaban junto con ella mas melodías que con su creatividad había compuesto. Su sueño hecho realidad gracias a su perseverancia y trabajo, se había sentido orgullosa sin embargo el reconociendo de sus padres nunca llegó. Era una adulta, sin embargo, aún deseaba que al menos una vez sus padres la elogiaran por todo lo que había conseguido, lejos de ello sólo conseguía críticas por su alocado estilo de vida, indigno para una mujer que en poco se convertiría en una solterona. Su crianza y el modo de vida de sus padres, chocaban constantemente con sus propios sueños e ideales, ocasionándole un caos interno que le resultaba intolerable. La boda de su hermano se aproximaba, y pronto la familia estaría reunida después de más de siete años. Temía lo que pudiera ocurrir, no deseaba escuchar sus duras palabras y reclamos, incluso estaba considerando no asistir al evento, pero eso rompería el corazón de su amado hermano. La graciosa anécdota del chico la sacó de sus pensamientos, obligándola a soltar una sincera carcajada. -¿Es enserio?-cuestionó sin dejar de reír de sólo imaginarlo de pequeño, golpeando a una niña con una guitarra, además evidentemente había sido un gran golpe si había necesario dar puntos. -Imagino que ella no tiene mucho cariño por la música-bromeo debido al relato, estiró los pies, colocándolos en punta sólo para sentir como los musculos se relajaban luego de la tensión.  

-También descubrí la música gracias a mi hermano... él era mayor que yo y muy hábil con los instrumentos, me gustaba mucho escucharlo tocar...-eran bonitos recuerdos, de una de las épocas mas felices de su vida. -Los problemas llegaron cuando quise aprender también, mis padres se negaban porque decían que una mujer no debería dedicarse a ello... -se llevó un mechón de cabello enrulado detrás de su oreja, pues el viento le desordenaba constantemente su abundante cabello. -Tienen un pensamiento anticuado...Vivíamos en un poblado pequeño, donde las costumbres se mantienen desde antaño... No veían bien que desee dedicarme a la música, su deseo siempre fue que me casara joven al terminar la preparatoria y formara mi propia familia. Y si... no era mala en la escuela, estudiar me resultaba sencillo, aunque no me interesaba demasiado... Mantenía buenas calificaciones para que mis padres estuvieran contentos, y no se entrometieran en mis clases particulares de canto. -sonrió divertida, esa idea jamás le había resultado atractiva. -Como puedes ver no hice mucho caso, busqué el modo para perfeccionarme y mejorar mi técnica... A los dieciocho años, al terminarla escuela, viajé a la capital de Japón, deseando poder comenzar una carrera...Ellos nunca lo aprobaron, y desde ese momento no he vuelto a verlos. -era extraño hablar de aquello en voz alta, nunca le había contado a nadie el detalle de su infancia, aunque habían muchas más cosas que había preferido omitir, de todos modos le resultaba muy raro estar hablando de algo tan íntimo con alguien que no fuese Reino. Se removió en su asiento, inquieta, extraña. Comentar todo aquello en voz alta había aliviado un poco aquel malestar que amenazaba con ahogarla, no es que las cosas estuvieran mejor que antes, pero al menos se sentía más liviana al haberse desahogado.

Los ojos de la joven siguieron la descuidada trayectoria de los zapatos de Andrew, que tras chocar contra las rocas de la costa se perdieron en la inmensidad del océano. Ese chico realmente estaba loco, y por ello se sentía a gusto con él. -Seremos buenos amigos-murmuró, pensando en voz alta apoyando ambas manos sobre la pared de piedra para poder girar y bajar de un salto a la seguridad del mirador, sintiendo el frío suelo contra las plantas de los pies. Ya estaba tranquila, y aquel sentimiento alocado y suicida había mermado. Se lo debía a ese chico y por eso siguió su instinto de aferrarse suavemente a su brazo, como usualmente hacía con Gabrielle. -Tocas muy bien la guitarra, aunque eso ya te lo había dicho.-mencionó con una sincera sonrisa en su rostro, ahora tranquilo y sin pena. - De verdad me gustaría poder compartir un escenario contigo-agregó reflexiva, disfrutando de la brisa marina, fresca y relajante.
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Re: ¿Punto final? ( Priv. Andrew)

Mensaje por Andrew Walker el Dom 26 Oct 2014 - 17:00

Estaba claro que su pensamiento sobre el mar era totalmente diferente a el de Layla. El mar, no, el océano, siendo tan grande y desconocido, simplemente atentaba contra las vidas de las personas ¿Qué es lo que existe en esas profundidades a las que ni siquiera el sol puede entrar? ¿Por qué se mantiene en secreto? Eso solo significaba problemas. Fijó su vista nuevamente en las olas que persistentes golpeaban las costas desgastando poco a poco la rigidez de las rocas. Sintió un claro escalofrió recorrer toda su columna ¿Qué se sentiría ser ahogado por las aplastantes aguas saldas? ¿Sentiría miedo, desesperación? O simplemente ¿Tranquilidad? De ser llevado por esas corrientes frías y finalmente desaparecer en las profundidades, aquel pensamiento solo hizo que Andrew sintiera un gran temor por el océano pero acompañado de un gran respeto.

De igual manera, chocando de manera inmediata con los argumentos de la de cabello rubio – Walker se adapta más a mi personalidad, en cambio Annie … me hace sentir fuera de lugar – Dijo sin muchas esperanzas de que su acompañante cambiara su definición de lo que querría decir con ese Apodo, bueno no estaba tan mal, pudo haber sido peor. Dejó sus pies colgar sobre aquel muro, tentando a la muerte de manera divertida y también inocente. El no sentir suelo bajo las plantas de los pies sin duda le había hecho sentir nervioso, pero no lo mostraba, me importaba mucho más el estado de animo de Layla. Su después acerca de la familia le dejó un sentimiento de nostalgia, sin duda extrañaba a su familia en Londres y no podía negar que a veces deseaba retroceder el tiempo y quedarse en casa “Pero no habría podido ser feliz” Pensó tratando de desaparecer ese sentimiento, pues la música era lo que le hacía sentir vivo, el escuchar lo que podía lograr al tener una guitarra en sus manos, al final del día siempre valía la pena – Extraño a mi Familia, en esa parte tienes razón, sin ellos no soy nada – Dejó salir otro suspiro, y a pesar de aquella nostalgia una muy débil sonrisa se plasmaba sobre su boca.

Miró a la chica de reojo, se sintió satisfecho con haberla hecho reír, pues la risa de una mujer realmente sonaba bastante hermosa – No tengo porque mentirte – Afirmó su historia con aquellas palabras, se cruzó de brazos y cerró los ojos recordando el rostro de su hermana – Ella es una excelente escritora. Mi amor la le lectura se lo debo a ella – Pues desde pequeño amaba leer los escritos que su hermana era capaz de armar, sentía que hasta el momento ninguna persona ha podido igualar su talento – Pero tienes razón, a ella no le gustan las guitarras desde entonces, era una buena forma de defenderme – Terminó de hablar y se mantuvo en silencio escuchando el relato de la rubia.

No podía identificarse con Layla, pues su familia siempre fue muy abierta a diferentes cosas, no tenía experiencia con familias de ese tipo, pero había escuchado que todo en Japón es demasiado estricto, dio gracias por no ser japonés – Matan las ambiciones ¿No es así? – Fijó la vista en la nada, pues se mantenía bastante pensativo y reflexivo, procesando lo que acababa de escuchar – Supongo estas en una situación difícil pero: “Todo tiene solución, hasta la muerte”, eso era lo que mi madre le decía a mi hermana cuando se deprimía, ya sabes … esos días malos por los que pasan todas las adolescentes-.

Agradeció no tener que desprenderse de alguna otra prenda, pues aquellos habían sido sus zapatos favoritos desde hace varios años “Lo que llego a hacer para animar a alguien” Pensó notando en como la chica finalmente bajaba hasta una zona segura del mirador – Apuesto a que sí – Se la misma forma le siguió. Ahora sintiéndose más seguro con suelo bajo sus pies descalzos se recargó en el barandal tratando de bajar su ritmo cardíaco, pues las alturas no eran sus aliadas. Su vista se fijó nuevamente en las oscuras aguas del océano, escuchando las palabras de Layla - ¿Recuerdas la tarjeta que me diste en el Karaoke?- Preguntó recordando que aquel pedazo de papel seguía guardado – Quiero intentarlo – Miró a la vocalista con mirada fija – Quiero intentar formar una banda contigo.
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Re: ¿Punto final? ( Priv. Andrew)

Mensaje por Invitado el Miér 29 Oct 2014 - 10:52

Sin dudas aquello era lo que necesitaba, la posibilidad de hablar con alguien con sinceridad, contarle sus problemas y sentir que eran cercanos. Hasta ahora sólo había contado con Reino y su hermano, ambos siempre a la distancia pues vivían fuera de Japón y sus conversaciones sólo eran telefónicas. Su manager viajaba por cuestiones de trabajo de tanto en tanto, para las firmas de contratos y algunas presentaciones, se había acostumbrado a arreglárselas sola y así había sido desde que abandonó su hogar, sin embargo tanta responsabilidad se le hacía pesada a veces y eso la llevaba a deprimirse. No tener amigos ni una pareja estable, estar distanciada de sus padres de quienes sólo tenía noticias por lo que Gabrielle le contaba, todo aquello la hacía dudar de sus decisiones. Finalmente ¿había estado bien abandonar su hogar destruyendo las expectativas de sus padres para ir en busca de su sueño? Solía pensar que si, la música la hacía feliz y había conseguido mucho, pero...¿de que servía su éxito si no tenía junto con quien disfrutarlo? Por otro lado estaba segura de que, de haberse quedado, siempre lo habría lamentado. Se habría sentido estúpida y cobarde por asentir a las demandas de sus padres, y probablemente acabaría teniendo un matrimonio desdichado con alguien al que no amaba. Su presente quizás no era todo lo que quería, pero colocando todo en la balanza tenía muchas cosas buenas.

-También extraño a mis padres a veces aunque... Realmente fue un alivio irme de esa casa-murmuró, recordando las peleas entre ellos, las violentas discusiones, los reproches de su madre, la autoridad de su padre. No era la familia soñada que aparentaban, muy lejos de ello era una pareja que ya no se amaba, pero por alguna razón se mantenía unida, probablemente porque preferían ser infelices a enfrentarse a ser juzgados por la sociedad. Eran sus padres y los quería, sin embargo no podía entender como escogían vivir de esa manera, y las diferencias que hacían con ella y su hermano la habían dejado resentida. -En parte vine aquí por mi hermano, él también trabaja en el sello, sin embargo ahora que se casará esta muy ocupado, y sólo tiene tiempo para su prometida... -sonaba como una niña celosa, y lo era. Odiaba a la mujer estirada que se casaría con su hermano, y al parecer aquella chica también la detestaba a ella. De algún modo eran incompatibles, algo que logró que se distanciara de su querido hermano desde hacia ya un tiempo. -Supongo que tienes razón, todo puede resolverse de una forma u otra...-se encogió de hombros, mostrándose mucho más positiva.

Ya de pie a salvo en el mirador tomada del brazo de Andrew no dejó de observar el mar, definitivamente uno de sus sitios favoritos en el mundo. Se sentía a gusto en aquella calma que los envolvía, el ronroneo de las olas contra la costa, y la brisa fresca que le revolvía los cabellos sin cesar. Giró el rostro, apenas, lo suficiente para poder mirar al guitarrista a su lado. -Me parece una genial idea-mencionó con una sonrisa sincera adornando sus labios. Pronto había tomado cariño por ese joven, su sinceridad y buenas intenciones no eran algo común entre los artistas, y Layla valoraba esas características por sobre muchas otras. Además aquel día en el karaoke se habían ensamblado de maravilla, estaba segura que con más practica sonarían a la perfección. -¿Por que no acordamos una cita en el sello? Me gustaría que Reino te conociera, es mi representante...-explicó llevándose el índice a los labios mientras reflexionaba. ¿Se llevarían bien? Probablemente sí, aunque Reino tenía sus particularidades Andrew parecía ser un chico fácil de llevar. -Podríamos hacer una prueba de sonido a ver que tal nos va....-aquello en verdad la entusiasmaba, él podría ser el primero de la banda que planeaba conformar, y sin duda tenia grandes expectativas en ello.
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