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El arte de enseñar y aprender (Priv.)

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El arte de enseñar y aprender (Priv.)

Mensaje por Aria Ainsley el Lun Jun 16, 2014 7:43 am

憩い (Ikai) - Descanso:

Aquella mañana era perfecta, parecía ser el día ideal para llevar sus planes a cabo. Si la burocracia no quería ayudarla en lo suyo, se encargaría ella misma de tomar el asunto en sus manos y así poder de una vez tomar las riendas de su destino hacia lo que era su sueño. Se levantó temprano y preparó su desayuno con presteza como si fuera un día más de escuela, salvo que no existían clases para ella. Vistió pulcramente y acomodó su cabello como solía hacerlo cada día y se miró al espejo antes de salir hacia las oficinas. No dejaría ni un solo cabo suelto, nada quedaría sin cubrir, ni un solo descuido. Nada iba a salirle mal aquel día, pues aquello era lo que había decidido con convicción.

Viento en popa, consiguió el papeleo en un tiempo no lo suficientemente extendido como para quejarse de ello, por lo que ahora sostenía en sus manos una carpeta llena de asuntos estudiantiles como sus calificaciones y asignaturas inscritas hasta el momento además de aquellas que pertenecían a su antigua academia de su tiempo en Inglaterra... o más bien dicho a las academias, una por cada ciudad en la que vivió. Todo lo que pudiera necesitar desde tests psicológicos y de aptitud se encontraban en sus manos, con lo cual se sentía más que segura y confiada, dando trancos por los pasillos hacia las oficinas de los profesores.

En la oficina fue recibida por la secretaria que no hacía más que contestar llamados y tipear quién sabe qué cosas en su ordenador a un paso casi inhumano. Carraspeó con suavidad para hacer notar su presencia a la mujer, quien la miró con expresión inquisitiva.

-Disculpe, soy Aria Ainsley, alumna de tercer año -se presentó como era su costumbre y su educación al sostener con tranquilidad su carpeta- Quisiera saber cuál es la disponibilidad de horario de los profesores e Musette, ¿hay alguno que se encuentre disponible en este momento para solicitar una breve entrevista? -agregó con solemnidad y firmeza, pareciendo toda una propia dama.

La mujer apenas contestó con unos cuantos monosílabos antes de hacerle esperar mientras rebuscaba en los ficheros del ordenador y en una libreta de anotaciones justo al lado del teclado. No podía esperar, la impaciencia le invadía, por lo que no pudo contenerse de taconear suavemente con sus zapatos de forma rítmica, e incluso conteniéndose de tararear una canción para acompañarse.

-En este momento casi todos los profesores se encuentran impartiendo clases o fuera del establecimiento -le dijo sin más la mujer, en un tono tan monótono que parecía querer provocarla con tal de hacer que se fuera y así deshacerse de ella. ¿Cómo iba a tener tan mala suerte?

Pero justo cuando estaba a punto de darse por vencida, la mujer añadió- Hay un profesor disponible a estas horas, pero me temo que probablemente no esté recibiendo a nadie -se acomodó los lentes y la miró. Aquella mujer realmente parecía empeñada en joderle el día. Bueno, al menos era algo.

-Quisiera arriesgarme de todos modos, ¿puede comunicarse con él? -dijo con firmeza. No iba a quedarse sin intentarlo, después de todo, si dicho profesor no quería recibir a nadie podía decirlo y ella volvería más tarde en el receso o cuando estuviera segura de encontrar a alguien que estuviera dispuesto a aceptar darle una breve audiencia- Mi motivo para venir aquí es que me encuentro buscando un tutor, necesito un régimen de clases... recuperativas. Y quisiera saber si estaría dispuesto a impartirme dichas clases -agregó al tardarse unos instantes en hallar la palabra correcta. Tras ello, la secretaria asintió sin mayor interés con la cabeza al tiempo que presionaba un botón en su teléfono, el cual se iluminó para indicar el módulo. Se estiró un poco para intentar divisar el nombre que se encontraba garabateado junto al botón, pero sólo logró distinguir algo como una R.

Cuando oyó que la mujer ya estaba al teléfono con el profesor, mordió sus labios mientras su corazón se aceleraba por los nervios y el suspenso. Mentalmente cruzó sus dedos con la esperanza de poder dar fin a su búsqueda.
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Re: El arte de enseñar y aprender (Priv.)

Mensaje por Invitado el Miér Jun 18, 2014 7:27 pm

Se podía notar como su esbelta figura estaba recostada sobre la suave cama que abarcaba gran parte de la habitación principal, posicionada de una manera bastante cómoda con su cabeza apoyada sobre su antebrazo izquierdo mientras que su otra extremidad descansaba sobre su abdomen, pero había algo peculiar en aquella forma de sueño: Un libro de pasta roja que cubría su cara aprisionando no del todo su respiración. El sueño le había llamado desde temprano, pero su interés en la aquella historia no había querido ceder a su necesidad de dormir, pero finalmente sus ojos no aguantaron más.

Un sonido bastante molesto, chillante y continuo interrumpió el sueño del rubio, el cual no recibió la señal de abrir los ojos de buena manera. Extendió su largo brazo que descansaba en su abdomen hasta el buró donde se encontraba el aparato electrónico, apagó la alarma que insistía en despertarle. Dejó el aparato de nuevo en su lugar, acto seguido retiró el libro que tapaba la luz del sol de su rostro que se filtraba por las delgadas cortinas – uhm – Expresó mientras erguía su espalda para quedar sentado sobre el suave colchón, se masajeó levemente el cuello y con lentitud se levantó de su cálida cama. El lugar era bastante amplió y acogedor, pero le quitaba belleza los montones de cajas que estaban esparcidos por todo el lugar, algunas ya vacías y otras llenas de las pertenecías que pronto serian acomodadas a lo largo de la semana. Se acercó a uno de los libreros y acomodo el libro rojo donde correspondía pues los acomodaba por orden alfabético.  Revisó la hora – 6:39 – Murmuró los números en una voz sutil y tranquila. A pesar de que aún era temprano tendía a darle tiempo a la organización de su apartamento, pues el hecho de que cajas abarcaran un gran espacio no era uno de sus gustos.

Pasaron varios minutos y el lugar parecía un poco más ordenado, incluso había quedado tiempo para lavarse y comer algo antes de tomar camino hacia la escuela que le había acogido. Limpió su cuerpo y lo vistió de manera ligera y fresca, no le dio mucha importancia a su cabello, pues este haga lo que haga siempre se tornaba indomable. Tomó una pequeña merienda y se dispuso a arreglar papeles, expediente que había acumulado con los días, pero la música de su móvil le había distraído de sus tareas organizadoras – Diga- contesto el móvil mientras se sentaba en el cómodo sofá de la estancia - ¿Tutorías?- Preguntó curioso escuchando la femenina voz, desde su llegada no había tomado como opción dar clases extra a los alumnos, pero no se podía negar a un estudiante que ocupaba la ayuda. Se masajeo las sienes con la mano libre pensando un poco – Me daré el tiempo para atender- Dijo después de varios minutos pensando en lo que decidiría – Gracias por llamar – colgó el móvil y lo dejo a un lado con un suspiro, se levantó del sofá y se dispuso a salir de casa, tomando un abrigo y su fiable maletín lleno de papeles.

El recorrido era bastante agradable y tranquilo que incluso había alegrado aquella mañana tan ruidosa, iba a buen tiempo para terminar algunos asuntos pendientes que le habían surgido.Llegó a la escuela y entro en el edificio esquivando a algunos alumnos que salían sin ningún cuidado, negó con la cabeza acomodando las gafas de montura oscura y siguió su caminado. Le preocupaba el hecho de que posiblemente llegaría tarde para impartir su clase de Lectura Musical, pero por otro lado le apetecía escuchar más sobre las tutorías a la que le estaban solicitando, pues sentiría que estuviera repitiendo la historia de su abuelo y de él.

Riordan llegó a la sala de maestros después de haber esquivado a muchos alumnos en su camino, se registró y se acercó donde la secretaria para informar de su llegada – Me solicitan para clases recuperativas – Dijo mirando a la mujer detenidamente, parecía haber ignorado su presencia pues ella solo dio vuelta a la página de su revista de modas. Se acomodó las gafas y aclaro su garganta sin preocupar discreción – Disculpe – insistió de nuevo, miró por el rabillo del ojo algo que le había llamado la atención, una cabellera larga de color rubio, giró la cabeza y su mirada dio con la de una joven de ojos azules - ¿Eres la solicitante? – giró su cuerpo para quedar frente a la joven que le daba un aire de madures y responsabilidad. No dijo nada más pues esperaba la respuesta de la joven.
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Re: El arte de enseñar y aprender (Priv.)

Mensaje por Aria Ainsley el Jue Jul 10, 2014 5:03 am

En cuanto le indicaron que el profesor venía en camino sacó un libro de su bolso y se sentó a leer en una de las sillas que estaban contra una pared para que las personas pudieran esperar allí a ser atendidos. Permaneció concentrada y absorta en la lectura, suponiendo que el profesor “R” tardaría en llegar, fuera donde fuera que se encontrase. Pasaba continuamente las páginas, una y otra vez en su entusiasmo por lo que se encontraba leyendo, una novela histórica bastante interesante, pero que a su juicio tenía un toque de magia aunque en ningún momento se viera en dicha novela.

Al ver que pasaban los minutos y aún no llegaba el profesor, guardó la novela para poder guardar algo de historia para más adelante, sacando su libreta para escribir una que otra cosa de sus asignaturas, organización de lo que debía hacer en el día entre otras cosas que fueran importantes para ella en aquel momento, inclusive anotaciones de algo que recordara de improviso sobre alguna clase. Por un segundo de hecho le pareció escuchar algo de pasada, pero lo dejó pasar por un instante, absorta en lo que escribía.

-¿Eh? –la voz que se había dirigido a ella, suponía, era grave, no podía ser de nadie más sino de un maestro, por lo que se sobresaltó y alzó la mirada desde su cuaderno, cerrándolo apresuradamente- Sí, disculpe, soy yo.... –se puso en pie de golpe e hizo una inclinación de cabeza en señal de saludo- Aria Ainsley, de tercer año, mucho gusto, profesor... Uhm... disculpe, no me fue dicho su nombre... espero no le ofenda... –dijo un tanto avergonzada, después de todo era su deber haber preguntado por el nombre o mínimo el apellido de su instructor. Esperaba que no se lo tomara como una broma o una pérdida de tiempo- Después de todo podría considerar que fue llamado por ser el último en la lista...” Vine a tomar clases recuperativas y... esperaba usted pudiera encontrarse disponible para ser mi tutor en lo que resta del año -dijo con expresión inquisitiva pero firme, si no parecía satisfecho con ella, le probaría que era más que capaz y no sólo una rezagada. Después de todo, muchos solían ver a quienes tomaban clases recuperativas como aquellos que iban retrasados gracias a sus calificaciones o continuas ausencias, podrían asociarlo a irresponsabilidad.
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Re: El arte de enseñar y aprender (Priv.)

Mensaje por Invitado el Mar Jul 29, 2014 10:00 pm

Dejo de lado a aquella secretaria que parecía no tomar enserio tu trabajo ¿Qué más tenía que hacer? Simplemente atender a personas ¿Eso era demasiado difícil?. Suspiró con algo de decepción, pues había esperado mucho más del personas de la escuela, lamentablemente no era algo que pudiera cambiar él directamente, pero podría intentarlo, más tarde retomaría del tema de la secretaria, por ahora se enfocaría en la joven que tenía en frente. Su ojo la examinó, como solía hacerlo con todas las cosas que le dieran cierto interés, y algo que realmente le llamó la atención fue el ver aquella capeta llena de papeles, al parecer la chica venia preparada para todo y eso era un punto a favor, a Rio le agradaba la gente que se diera el tiempo para preparar todo con anticipación, eso hablaba muy bien de la chica, pero no sacaría conclusiones tan apresuradamente. Al escuchar su afirmación no ocupó nada más – Me disculpo por si no fuiste tratada como te merecías – Hizo una seña con los ojos para referirse a la mujer que estaba a sus espaldas, la cual solo gruñó y siguió con su arduo trabajo.

Una sonrisa nerviosa se presentó en sus labios, pues el que le saludara de esa manera aún era algo extraño para el rubio, tenía que acostumbrarse. Se encogió de hombros al escuchar las palabras de la menor – Realmente no me sorprende, pero no tienes que preocuparte por eso – Hizo un ligero movimiento para acomodar las monturas de un color oscuro las cuales sujetaban los cristales que mejoraban la vista de Rio. Inclinó ligeramente la cabeza devolviendo aquella muestra de respeto – Riordan Lehner, profesor de Lectura Musical y Análisis Musical, estoy seguro que nos entenderemos bien – Le dedicó una cálida sonrisa a la joven que tenía por nombre Aria, parecía ser una joven muy inteligente y eso le creaba cierta duda de ¿Por qué ocuparía ella este tipo de clases?.
Su mirada se fijó en el rostro de la joven, escuchando con atención las palabras que salían de su boca. Los horarios de Riordan no se podían considerar los mejores de toda la escuela, aparte de eso, la mudanza era algo que requería de bastante tiempo al igual que planear sus clases.

Tenía la fama de dedicarle el tiempo suficiente a los asuntos para lograr el mejor resultado posible, era un perfeccionista, así que el tiempo libre no existía para él. Dejó salir un suspiro y desvió la mirada sujetándose el mentón, mostrándose bastante pensativo, se sentía preocupado pues si habían llamado a un profesor nuevo para este tipo de cosas quería decir que los demás docentes no tenía tiempo para atender a esta joven ]– Veo tu petición bastante difícil – No quería decir que no, se lamentaría si rechazaba a la joven, algo se podía hacer ¿no?] – Pero no le puedo decir que no a un estudiante que busca mejorar – Bajó su mano, finalmente había aceptado a ser su tutor, no podía dejar que los asuntos personales influyeran en su trabajo, después de todo entró como profesor para enseñar. El ver a la joven, con esos deseos de aprender de alguna manera hizo que se viera reflejado, pues de niño ese era su único deseo. ]– Entonces está decidido – Dejó salir una ligera risa animada ]- ¿Tienes algún área en específico? …  - Antes de seguir hablando, pensó en la comodidad de la estudiante, un pasillo no era el mejor sitio para dialogar. Miró el interior de la sala, al parecer no había ningún profesor dentro, por lo cual sonrió y dirigió su mirada de nuevo a la aprendiz ]- ¿Gustarías pasar? – Le preguntó en un cordial tono retrocediendo un par de pasos para dejar la entrada libre.
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Re: El arte de enseñar y aprender (Priv.)

Mensaje por Aria Ainsley el Lun Ago 04, 2014 6:57 am

Las palabras del profesor por un instante la dejaron confusa, por lo que negó con su cabeza suavemente- ¿Eh? ¡C-claro que no! No pasa nada profesor, no fue su culpa... tampoco es que me hayan tratado mal, la verdad... –murmuró con suavidad casi como diciéndolo para sí misma, sin saber cómo reaccionar a la estudiosa mirada del tutor en frente de ella, aunque se sintió bastante más tranquila al alcanzar a divisar por unos cuantos segundos una leve sonrisa nerviosa de su parte, ¿acaso estaría tan incómodo o extrañado como ella? Prefirió descartar aquel pensamiento para mantenerse concentrada, mas no pudo contener una leve y disimulada risa ante su comentario, parecía que conocía de sobra la vida del personal de la academia, no era como si todos fueran desagradables y ella misma comprendía que muchos vivían de diferente forma la presión y el estrés de un establecimiento educativo tan renombrado como lo era aquel, pero habían casos y casos.

Devolvió cordialmente el saludo tras la presentación y memorizó su nombre que le pareció tan curioso en un inicio, siendo que nunca había conocido a alguien llamado de aquella forma aunque recordaba haberlo oído una que otra vez en su tiempo en Londres, siendo común en la ascendencia irlandesa. En cuanto el profesor Lehner manifestó su dificultad en poder atender a sus requerimientos de un tutor, el ánimo y la esperanza parecieron esfumarse de su rostro, intentando mantenerse impasible ante ello- Oh, ya veo... es una lástima, pero yo comprendo, profesor, si tiene otros asuntos más importantes no soy quien para... ¿eh? –le miró con total perplejidad, ¿sus oídos la engañaban? ¡Pero si acababa de decir que le era difícil y ahora estaba diciendo que aceptaría! No comprendía del todo sus motivos para aceptar pese al impedimento que le planteaba- ¿E-está seguro, profesor? ¿No interfiere en absoluto con el resto de sus obligaciones? –en el momento en que habló de un estudiante en busca de mejorar se sintió algo incómoda, claro que siempre buscaba aprender para mejorar más aunque aquel no fuera el caso puntual, ¿realmente sería lo correcto?  No iba a permitir que se hiciera ideas equivocadas para quitarle tiempo seguramente valioso.

Dado que le veía tan decidido en su elección, prefirió no insistir más en aquel tema y antes que pudiera contestar a su pregunta, fue encaminada hacia la oficina que le correspondía, tras lo cual agradeció con su cabeza el gesto de dejarla pasar primero, entrando al lugar y esperando de pie a que el profesor lo hiciera tras ella, siguiéndole con la mirada- Creo que lo mejor es que le explique la situación, dado que me ha preguntado sobre un área específica... verá, se me ha solicitado que tome clases particulares debido a que fui transferida a mitad de este año, por lo que gracias a mi edad, me correspondía el último grado... –hizo una pausa para pensar bien lo que debía decirle, asegurándose de que no le faltara ningún detalle- Pero dado que no cursé en ningún año anterior, me he perdido de muchas clases y asignaturas, por lo que el requerimiento de un tutor es para... nivelar conocimientos en los que pudiese tener alguna carencia... lo cual me deja en la incertidumbre de si será adecuado encargarle toda esa tarea a un solo tutor o requerir de un segundo profesor para ello, dado que... bueno... –se sentía algo incómoda de decirlo de aquella manera tan de la nada, después de todo seguía pensando que podría ofenderse. Si bien el profesor Lehner se veía como alguien apacible y calmo, tenía la apariencia de alguien serio e imponente- No todos poseen conocimientos absolutos en todas las áreas... aunque de ser así no importaría, puesto que ya tendría terreno ganado... supongo –le explicó con un intento de tranquilidad, aún de pie.
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Re: El arte de enseñar y aprender (Priv.)

Mensaje por Invitado el Jue Sep 11, 2014 12:22 am

Se aclaró la garganta escuchando las palabras de la joven promesa, realmente el servicio no era tan malo en la escuela Musett, y eso era una de las cosas que Riordan apreciaba en cualquier institución, de lo contrario ya habría marchado, además era la primera vez que veía a aquella secretaria tomando ese turno, no conocía mucho de ella, por lo cual no tenía derecho a juzgar – Eso espero – Dedicando una tranquila sonrisa a la joven se dispuso a averiguar más sobre su estado actual y lo que había venido a pedir personalmente.

Una vez escuchó las razones de la estudiante para solicitar ayuda personalizada, no puedo evitar encontrarse con un dilema, Rio no solía tomar las cosas a la ligera y el pensar que la joven tuviera problemas en el estudio simplemente era inaceptable para el estricto profesor. Tras pensar adecuadamente las cosas, terminó por aceptar la petición de la joven a pesar de tener varias cosas personas que entender, después de todo era muy organizado, ya encontraría un espacio libre dentro de su agenda. Soltó una agradable risa por ver la expresión en el rostro ajeno y al igual por escuchar sus palabras – No te preocupes por eso – Se acercó un pequeño paso a la rubia y alzó su mano, llevando su extremidad hasta la cabeza de la chica y acariciando con amabilidad su cabello, simplemente le nació hacerlo – Uno debe aprender a no mezclar asuntos personales con el trabajo, confía en mi – Alejó su mano y retrocedió para ganar un poco de distancia.

El pensar que tratar estos temas en un pasillo no se le hizo la mejor forma de atender a la estudiante. Ofreció hacerla pasar a la sala de maestros; se sintió bastante complacido al ver que había aceptado la propuesta y en un acto de “caballerismo” dejó pasar a Aria en primer lugar, de esa manera también se adentró en la sala y cerró la puerta para evitar que la mujer secretaria escuchara algo de la conversación – Espero no te moleste, no confió mucho en ese tipo de personas – Se sentó en uno de los sofá que decoraba la habitación, eran bastante cómodos, tanto que incluso llegó a presenciar una siesta de un exhausto profesor con anterioridad.

Con atención y una mirada fija escuchó lo que Aria tenía que decir, analizando cada frase que salía de la boca de la estudiante. En esos momentos se alegraba de haber aceptado ser su tutor, y también se alegraba de haber sido una opción en la lista – Es imposible saberlo todo, pero no tanto saber un poco de todo – Mencionó con cierta tranquilidad y firmeza – El trabajo de un maestro es enseñar, pero tampoco deja de aprender – Sonreía sin apartar la vista de Aria – Puedo ayudarte a estar al nivel de tus compañeros, pero no dependerá de mi únicamente. Tendrás que esforzarte y aprender a seguir mi ritmo – Esta vez la voz de Riordan resonaba en toda la habitación, no tenía intenciones de asustar a la joven, simplemente quería que estuviera consiente de su forma de trabajo – No te preocupes, tampoco te haré trabajar hasta que desmayes – Nuevamente se acomodó las monturas que residían en su rostro – Quizá sí – Nuevamente soltó una pequeña risa, se le notaba bastante animado, y eso se debía a que por más que desviaba sus pensamientos siempre terminaba pensando en su niñez y la estricta forma de enseñar de su abuelo – De esa forma, puedo prometer que tu búsqueda habrá valido la pena ¿Qué dices? – Afiló la mirada, esperando una respuesta de la joven, esperando sorprenderse o simplemente … desilusionarse.
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Re: El arte de enseñar y aprender (Priv.)

Mensaje por Aria Ainsley el Lun Dic 29, 2014 6:11 pm

El hecho de que el profesor meditara tanto las cosas antes de responderle al mismo tiempo le tranquilizaba y la ponía nerviosa al no saber qué podría contestarle, dada la expresión tan seria que ponía mientras pensaba, ¿acaso le complicaba el asunto? Y luego apenas abría su boca le hacía sentir más en calma al comprobar que no era el caso, sino todo lo contrario. En parte también agradecía que fuera estricto, al menos proyectaba esa imagen, con ello tendría la seguridad de un profesor que siempre estuviera exigiéndole más, como era debido, no debía de descuidarse en nada.

Le extrañó un poco el gesto de la caricia en su cabeza, la verdad era que cuando mucho los únicos que habían hecho eso en su vida habían sido su mayordomo para reconfortarla, su viejo amigo Scherzo para molestarla y sacarla de quicio y... alguien que no merecía estar presente en sus pensamientos ahora mismo, por lo que dejó pasar aquel recuerdo tan rápido como había venido. Carraspeó un poco ante el momento algo desconcertante para ella– Gracias profesor, realmente se lo agradezco... –le confesó con sinceridad tras dedicarle una mirada a la oficina en la que ahora se encontraban.

—En efecto es imposible saberlo todo pero... siempre quiero esforzarme para poder saber y aprender cuanto más pueda –sentenció con una mirada firme hacia su futuro tutor– Y estoy consciente que también dependerá de mi esfuerzo, no me voy a relajar ni dejar estar sólo por tener a alguien ayudándome, aunque realmente agradezco su apoyo y... creo poder ser capaz de seguirle su ritmo... –dijo con un aire de seguridad en ella– Acepto entonces que haya sido usted quien haya respondido a mi llamado, muchas gracias profesor... –dijo, extendiéndole la mano con intenciones de estrecharla– ¿Sería prudente entonces programar un horario?
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